Desarrollan un robot europeo de alta precisión para operaciones cerebrales

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El aparato, con un pulso diez veces más firme que el de un cirujano, es capaz de tratar tumores y extraer tejidos

28 nov 2011 . Actualizado a las 23:02 h.

Un grupo de científicos europeos e israelíes ultima el diseño de un robot pionero de alta precisión para operaciones cerebrales. Los especilistas, integrados en el proyecto Robocast, ya han concluido los test en intervenciones con maniquíes y están listos para iniciar las pruebas con personas. Basado en una avanzada red de sensores, el autómata tiene un tamaño manejable para facilitar su uso en el quirófano y cuenta con un pulso diez veces más firme que el de un cirujano. Pese a su exactitud, el aparato está dirigido en todo momento por el facultativo que controla cada uno de sus movimientos.

Financiado por la Unión Europea, el proyecto Robocast arrancó en el 2008 con el objetivo de aumentar la seguridad en las operaciones cerebrales. Tres años después, Bruselas presentó ayer los esperanzadores resultados de una investigación a la que ha contribuido con casi 3,5 millones de euros. Los científicos, de Alemania, Italia, Reino Unido e Israel, han probado con éxito el robot en intervenciones con maniquíes. En el futuro se aplicará a la cirugía poco invasiva y mejorará la precisión en tratamientos contra tumores, epilepsia o párkinson.

El robot está compuesto de dos elementos principales. El primero es un brazo automatizado que lleva a cabo las operaciones a través de un pequeño agujero que se realiza en el cráneo. Dotado con multitud de sensores, este módulo articulado responde a las instrucciones de un ordenador que dirige la intervención. El cirujano, que previamente ha introducido distintas variables en el sistema, controla en todo momento los movimientos del aparato y sigue al detalle cada paso gracias a la imágenes generadas por una cámara endoscópica.

Los promotores del proyecto Robocast destacan, ante todo, la elevada precisión del sistema. El brazo articulado puede llevar a cabo 13 movimientos distintos, mientras que la mano humana solo tiene capacidad para cuatro. Además, el robot cuenta con un pulso envidiable, hasta diez veces más firme que el de un especialista. Gracias a los sensores, el cirujano conoce la fuerza que se está aplicando, lo que, unido a su exactitud, consolida la utilidad del autómata en zonas especialmente sensibles.

Según la UE, hasta ahora no se habían desarrollado equipos de tanta sofistcación, aunque tampoco está claro cuándo podría utilizarse con humanos.

Listas de espera

La comisaria de Agenda Digital, la holandesa Neelie Kroes, detalló los avances logrados con el nuevo robot. «Si hay alguna actividad que necesita precisión, ésa es la neurocirugía. Estoy encantada de que esta investigación financiada por la UE pueda ayudar a médicos y pacientes», celebró. La responsable comunitaria remarcó que proyectos de estas caracteísticas pueden contribuir a «reducir las listas de espera» y a mejorar los resultados de los tratamientos en un momento en el que «la población europea está envejeciendo». El autómata está concebido especialmente para operar tumores, pero también puede realizar biopsias y endoscopias.

En paralelo al proyecto Robocast, la UE ha empezado a financiar este año otro programa vinculado con la neurocirugía. Denominada Active, esta investigación persigue desarrollar robots para intervenciones con pacientes que se encuentran conscientes. En este caso, se trata de tres autómatas que se integrarían en el quirófono. Dos de ellos incorporarían los sensores para llevar a cabo las operaciones, mientras que el tercero se encargaría de controlar los movimientos de la cabeza. Bruselas aporta más de 5,7 millones al proyecto, que se prolongará durante cuatro ejercicios.

La UE aprovechó la apertura de la semana de la robótica en el continente para pasar revista a sus proyectos más destacados. Hasta el próximo domingo, los países comunitarios acogerán decenas de actividades para promocionar la importancia de los autómatas. En esta edición, el objetivo central pasa por estimular el interés por la tecnología entre los estudiantes, que recibirán charlas en los colegios y podrán visitar centros de investigción. De acuerdo a los datos de Bruselas, las actividades relacionadas con la robótica generaron el año pasado 15.500 millones en todo el mundo, 3.000 de ellos en Europa.