China avanza en el programa para crear su propia estación espacial

La nave «Shenzhou VIII» ensaya las maniobras de acoplamiento

pekín

China lanzó ayer con éxito una nave espacial sin tripulantes que intentará acoplarse a un módulo de prueba en órbita, lo que constituye un nuevo paso del programa destinado a dotarse de una estación espacial permanente hacia el 2020. La nave Shenzhou VIII, que servirá de módulo de entrenamiento para las citas espaciales, fue propulsad desde la base de Jiuquan, al noroeste del país, en el desierto de Gobi. Se acoplará a Tiangong-1 (Espacio celestial-1) -un módulo de prueba lanzado el 29 de septiembre- «dos días después del lanzamiento, a una altitud de 343 kilómetros».

La habilidad de acoplarse con efectividad es fundamental para el éxito de los planes chinos de construir una estación espacial donde los astronautas puedan vivir durante varios meses. La tecnología es difícil de dominar, porque los dos módulos deben aproximarse progresivamente para evitar destruirse mutuamente.

China ve su programa espacial como un símbolo de su estatura global, sus crecientes conocimientos técnicos y también como una expresión del éxito del Partido Comunista en cambiar la suerte de una nación otrora marcada por la pobreza y el subdesarrollo.

El gigante asiático comenzó sus vuelos tripulados en 1990 después de comprar tecnología rusa, y en el 2003 se convirtió en el tercer país en enviar seres humanos al espacio, después de la extinta Unión Soviética y Estados Unidos. En el 2008, el Shenzhou VII, pilotado por tres astronautas, realizó la primera caminata espacial china.

El periódico chino en lengua inglesa Global Times admitió que los beneficios de las inversiones de China en tecnología espacial aún no estaban claros, pero que el país «no tenía más opción» que continuar con su programa. «Mientras estemos decididos a elevarnos en el mundo, deberemos correr riesgos. De lo contrario, China será una nación con prosperidad pero subordinada a otros poderes», apuntó el diario en un editorial publicado ayer. El rotativo, sin embargo, se pronunció en favor de un abordaje «equilibrado» de la exploración espacial, alegando que el dinero utilizado podría ser más urgentemente aplicado en otro sector de China, donde, según datos del Banco Mundial, todavía hay 150 millones de personas que viven con menos de 1,25 dólares al día.

Cooperación internacional

Por otra parte, la nave Shenzhou VIII efectuará durante su periplo espacial diecisiete experimentos en el ámbito de las ciencias de la vida y de la microgravedad, que estarán dirigidos por investigadores chinos y alemanes. «Es la primera vez que una cooperación internacional se lleva a cabo en el marco del programa de vuelo habitado chino en materia de ciencias de la vida en el espacio», señaló la portavoz del programa espacial, Wu Ping.

La agencia de noticias Nueva China informó que el acoplamiento ocurrirá a 343 kilómetros sobre la superficie terrestre. La aeronave volverá a la Tierra después de dos maniobras de acoplamiento. Si la operación tiene éxito, China deberá lanzar otras dos naves el próximo año para realizar más experimentos.

En el 2012, el gigante asiático tiene previsto lanzar las naves Shenzhou IX y Shenzhou X, una de ellas tripulada. Dos mujeres forman parte de la tripulación de astronautas que se entrenan para esta misión, según la agencia, y serían las primeras chinas en volar al espacio.

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