Los príncipes en San Tirso de Abres, Pueblo Ejemplar de Asturias 2011

La población se encuentra a orillas del río Eo, muy próxima a Galicia.


Don Felipe y doña Letizia han entregado hoy el Premio Pueblo Ejemplar de Asturias al concejo más occidental de la región, San Tirso de Abres, que el príncipe ha elogiado como ejemplo de una solidaridad especialmente necesaria «ante la gravedad de los problemas» que atraviesa España.

Los cerca de 600 habitantes de San Tirso, municipio enclavado a orillas del río Eo, en el límite fronterizo con Galicia, han engalanado sus balcones y han acudido en masa a las principales calles de El Llano, capital del concejo, para acompañar con vítores y aplausos el recorrido oficial de los príncipes, que hace unos 15 años habían visitado la cercana villa de Castropol.

Marcado por la gran distancia que le separa del centro de Asturias y su histórica escasez de recursos, este municipio ha hecho de la solidaridad todo un modo de vida y ha consolidado su economía fundamentalmente sobre la riqueza pesquera del Eo, los vínculos con la ribera opuesta -a la que le unen ya tres puentes- y, en épocas recientes, las posibilidades de negocio que ofrece el turismo rural.

En el acto institucional de entrega del Premio, don Felipe ha dado la enhorabuena a la población santirseña por una distinción que reconoce su «voluntad firme de preservar las tradiciones y salvarlas del olvido», así como una actitud solidaria «ejemplar» en estos «tiempos difíciles».

Tras destacar el «importante papel» de las pequeñas comunidades rurales cuando «el bienestar de cada uno ha de ser inseparable del bienestar de los demás», el príncipe ha valorado a la población de San Tirso por ofrecer a todos «una hermosa lección» de cómo construir un mundo con mayores ilusiones y «cierta dosis de utopía».

El heredero de la Corona no ha querido concluir su discurso sin dedicar unas palabras de recuerdo a los vecinos gallegos de la otra orilla del Eo, que comparten con los santirseños «una larga y nada fácil historia».

Bajo un cielo completamente despejado y un calor poco habitual en la segunda quincena de octubre, los príncipes han sido recibidos a la entrada de la localidad a los acordes de la Jota de San Tirso, interpretada por el grupo folclórico Brisas del Eo.

Acompañados por los responsables de la Fundación Príncipe de Asturias, la alcaldesa María Goretti Quintana y el presidente regional, Francisco Álvarez-Cascos, don Felipe y doña Letizia han recorrido la céntrica calle General Aranda, engalanada con una alfombra floral de 94 metros de largo elaborada para la ocasión por unas 50 mujeres de la asociación «Renacer».

Entre aplausos de los vecinos que se agolpaban tras las vallas de protección para saludarles y fotografiarles con cámaras y teléfonos móviles, han correspondido a las muestras de afecto a lo largo del camino que les conducía a la plaza del Ayuntamiento, donde han visitado una modesta exposición fotográfica al aire libre sobre las actividades de la comunidad vecinal.

También han entrado en la sede del Consistorio para firmar en el libro de honor y allí han recibido como obsequio sendas réplicas del «salmón de oro», símbolo de la importancia histórica que tiene para este municipio el aprovechamiento del río Eo, que cuenta en la actualidad con quince cotos salmoneros.

Precisamente, el primer punto de la visita ha sido el Centro de Interpretación de la Pesca en el Eo, abierto hace cuatro años en el edificio del antiguo centro de instrucción -construido en 1817 con donaciones de emigrantes residentes en La Habana-, donde el visitante encuentra una variada muestra de los diferentes útiles, clásicos y modernos, empleados para la actividad pesquera en el río.

En el amplio patio del colegio público del pueblo, convertido para esta visita en una completa exposición de los oficios tradicionales del municipio, don Felipe y doña Letizia han podido comprobar el esfuerzo de la comunidad por conservar otras muchas tareas, desde la elaboración de jabón artesanal y la fabricación de madreñas hasta la artesanía con hoja de maíz y el mayado de sidra.

El recorrido por los distintos oficios les ha llevado hasta unas niñas que ayudaban a amasar las populares roscas de Jueves Santo, momento en el que una de las artesanas ha conversado con los príncipes en tono distendido y ha comentado a don Felipe que no sabía lo afortunado que es al tener una mujer asturiana. El príncipe ha contestado en seguida, muy sonriente: «Sí lo sé».

Una visita a la iglesia parroquial de San Salvador -originaria del siglo XVI-, un recorrido por el Centro Social de Personas Mayores y un almuerzo ofrecido por la Fundación en honor de los príncipes en el polideportivo municipal han puesto fin a la estancia de don Felipe y doña Letizia en la localidad galardonada con el Premio Pueblo Ejemplar de Asturias 2011.

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