Esperanza española contra el sida

Una vacuna experimental del CSIC logra una respuesta inmunitaria del 90 %


redacción / la voz

Es, sobre todo, segura, pero genera también una potente respuesta inmunitaria, lo que la convierte, de entre más de veinte candidatas, en la vacuna más prometedora para prevenir el sida. Y es española. Está aún en fase experimental y le queda un largo desarrollo por delante, pero los ensayos clínicos en fase I realizados en treinta voluntarios sanos han demostrado que la vacuna MVA-B refuerza el sistema inmunitario en el 90 % de los voluntarios sometidos al compuesto, mientras que en el 85 % de los casos esta respuesta inmune se mantiene durante un año. Es un porcentaje de éxito muy superior a la vacuna en fase III experimentada en Tailandia en 16.000 personas y financiada por Estados Unidos, en la que logró prevenir la infección en el 31 % de los casos.

Los resultados de la nueva inmunidad, publicados en las revistas científicas Vaccine y Journal of Virology, fueron presentados ayer por el Centro Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), que ha promovido el antídoto contra el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH), que ha sido probado en un ensayo clínico en fase I con treinta voluntarios sanos en el Hospital Clinic de Barcelona y en el Gregorio Marañón de Madrid.

Gracias a su alta respuesta inmunológica en humanos, el equipo iniciará en octubre un ensayo clínico en fase I con voluntarios infectados con VIH, aunque con una carga viral baja, para comprobar también su eficacia como vacuna terapéutica. Es decir como tratamiento sustitutivo, o al menos complementario, de los antirretrovirales administrados a los seropositivos para tratar la enfermedad.

«El MVA-B ha demostrado que es tan potente o mejor que las vacunas actualmente en estudio», explica Mariano Esteban, el responsable de una investigación en la que empezó a trabajar en 1999. El éxito del tratamiento se basa en que el sistema inmunológico puede quedar entrenado para responder frente a partículas del virus y células infectadas de forma duradera.

Los efectos secundarios de la inmunización tampoco son relevantes. «Es segura, y no tiene más efecto que el que puede causar la vacuna de la gripe», señala el doctor Juan Carlos López Bernaldo de Quirós, responsable del equipo del Hospital Gregorio Marañón y de origen gallego.

Cautela

Pese a los resultados prometedores, los investigadores prefieren mantener la cautela, en especial porque la consecución de una vacuna eficaz para prevenir el sida es algo que se ha resistido a la ciencia en los últimos treinta años. «Los resultados deben ser tomados con cautela, ya que el tratamiento solo se ha probado en treinta voluntarios y, aunque estimula una respuesta potente en la mayoría de los casos, es pronto para predecir si las defensas inducidas prevendrán la infección», matiza el doctor responsable de la investigación en el Hospital Clinic, Felipe García.

El compuesto preventivo, patentado por el Centro Nacional de Biotecnología (CSIC), utiliza cuatro antígenos (proteínas) modificados con capacidad para desencadenar la formación de anticuerpos. Su misión es la de activar las células específicas del sistema inmunológico que responden ante la enfermedad, pero sin desarrollarla. La vacuna está basada en un vector más potente que el usado en Tailandia. Se trata de un virus atenuado, la Vaccinia Modificado de Ankara (MVA), que se usó para erradicar la viruela.

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