Bin Laden fue director de ventas de Iberia en Arabia Saudí

El periodista Mariano Guindal lo revela en la presentación de sus memorias tras cuarenta años de carrera.


Al contrario que William Boot, el protagonista de la desternillante novela de Evelyn Waugh, Noticia bomba, un periodista novato encargado de temas de caza y pesca que se encontró en medio de una guerra en África y la contó a sus lectores sin percatarse del alcance del acontecimiento, Mariano Guindal (Madrid 1951) siempre estaba allí, y su intuición le permitía captar la importancia de lo que estaba sucediendo. La bomba que acabó con la vida del almirante Luis Carrero Blanco era real, pero un joven y todavía inexperto Guindal encontró serias dificultades para convencer a sus jefes del origen y los detalles de la explosión, que le había narrado en directo y sobre el terreno un jesuita. Tampoco le creyeron en un primer momento cuando aportó la lista completa de los autores de la matanza de los abogados laboralistas de Atocha, afiliados al sindicato vertical del transporte, mientras otras fuentes hablaban de un complot de alto nivel.

Estas y otras muchas experiencias de reportero alimentan las memorias que bajo el título El declive de los dioses y en edición de Planeta, componen la crónica de cuarenta años de ejercicio del reporterismo en España, captada desde la vista y el olfato de un periodista que siempre ha «hecho la calle». Sus contactos en el lejano oriente le llevaron a conocer, por ejemplo, que Iberia contrató a Bin Laden como director de ventas en Arabia Saudí.

Ocurrió a finales de los setenta, cuando el presidente de la aerolínea, Enrique de Guzmán, decidió abrir una oficina comercial en aquel país, y seleccionó para dirigirla a quien era un miembro de una familia muy destacada, «como es costumbre allí». Bin Laden no se metía en nada -cuenta el periodista- aunque insistió en que la compañía debía pagar el impuesto religioso del 2,5% de los beneficios, hasta que le convencieron de que, puesto que ese tributo no se aplicaba en España, la compañía estaba eximida.

En la presentación, Mariano Guindal detalló las circunstancias en que se produjo la pregunta periodística que mayor impacto económico -unos 800.000 millones de las antiguas pesetas, 5.000 millones de euros- ha podido alcanzar en la historia del reporterismo español. Después de una larga comparecencia parlamentaria, el ministro de Economía socialista Miguel Boyer se reunió en un almuerzo con unos cuantos periodistas que no habían sido seleccionados previamente. Guindal le espetó: «¿Es cierto que el Banco de España va a mandar los inspectores a los bancos de Rumasa?» La respuesta afirmativa, en cierto modo improvisada, desencadenó una delirante réplica de Ruiz Mateos, y estuvo en el origen de la intervención de todo su imperio empresarial.

Tras cuatro décadas de reporterismo puro, buena parte de ellas reflejadas en sus crónicas para el diario «La Vanguardia», Guindal se ha retirado de la primera línea del ejercicio de la profesión.

En la presentación de su libro, que llevó a cabo el presidente de la Asociación de la Prensa de Madrid, Fernando González Urbaneja, demostró que el oficio de periodista nunca se deja atrás. Ninguna de las preguntas de sus compañeros quedó sin respuesta. Y cuando tuvo que anticiparse a los contenidos de la obra que un sucesor podría escribir en el futuro, esbozó la crónica de una nueva era.

«La sucesión del Rey podría ocurrir en la próxima legislatura, a Emilio Botín le queda un telediario, Francisco González se jubila de esta, y a César Alierta le quedan cuatro años, mientras Isidro Fainé tendrá que preparar la renovación» apuntó. Otros líderes económicos están surgiendo, y serán los nuevos protagonistas.

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