Hallan una pérdida preocupante del nivel de oxígeno en el océano

Raúl Romar García
r. romar REDACCIÓN /LA VOZ

SOCIEDAD

Malaspina recoge las primeras muestras de genoma profundo oceánico

15 jul 2011 . Actualizado a las 06:00 h.

La mayor aventura de la ciencia española ha llegado a su fin. La expedición Malaspina culminó ayer con el regreso a Cartagena del buque oceanográfico Hespérides después de haber circunnavegado el planeta y haber recorrido 32.000 millas náuticas en siete meses de navegación. Replicó la ruta que el navegante Alejandro Malaspina realizó en el siglo XVIII y que en su momento constituyó un hito para la ciencia española. Ahora, los científicos que viajaron a bordo del Hespérides y del Sarmiento de Gamboa, con base en Vigo y que realizó hace meses el trayecto Las Palmas-Santo Domingo, confían en que el trabajo realizado suponga también una nueva era para la oceanografía y para el conocimiento del impacto que el cambio global tiene y tendrá en los océanos.

De momento han regresado con un tesoro de más de 120.000 muestras de aire, agua, gases y plancton del Atlántico, el Índico y el Pacífico. La expedición ha llegado a puerto, pero analizar todo este legado y sus consecuencias supondrá aún trabajo para treinta años, una labor que muy probablemente marcará un «antes y un después» en el conocimiento de los océanos y su evolución. «Indudablemente ofrecerá para la ciencia mundial una nueva visión de los océanos», explica Carlos Duarte, el coordinador de un proyecto liderado por el CSIC y que ha aglutinado a más de cincuenta grupos de investigación de toda España y a algunos del extranjero, entre ellos a equipos del Instituto de Investigacións Mariñas de Vigo y de las Universidades de Vigo y A Coruña.

«Con nuestra llegada a puerto -añade- no acaba la expedición. Comienzan años de trabajo de laboratorio, donde veremos emerger los resultados científicos tangibles de este proyecto.