Casi dos millones de abetos no sobreviven después de Navidad

Efe

SOCIEDAD

El paso por los hogares con calefacción deja los árboles muy dañados y en muchos casos se devuelven casi muertos.

25 dic 2010 . Actualizado a las 20:29 h.

Tal vez no sea una tradición española pero no se puede negar que poner un árbol de Navidad en casa se ha convertido en una costumbre muy extendida que deja, tras las fiestas, casi dos millones de abetos a los que les costará mucho sobrevivir y adaptarse a un nuevo clima.Desde viveros de Navarra y Girona, principalmente, miles de estos abetos son arrancados del suelo cada año y trasplantados a una maceta en el mes de noviembre, en espera de ser trasladados a las grandes ciudades donde se venden como ornamento navideño.

Después, cuando las fiestas llegan a su fin y comienza la dura cuesta de enero, el árbol pierde su sentido en las casas y la mayoría son recogidos por los ayuntamientos para una supuesta replantación que pocas veces se produce. Tras estar preparados para afrontar un invierno frío y húmedo en la zona norte de España, los árboles pasan un mes dentro de las casas, con un clima primaveral, sin luz, sin humedad y cerca, por lo general, de la calefacción. Este tratamiento de choque los afecta «enormemente» y les deja «muy dañados», ha explicado a Efeverde el conservador de plantas del Real Jardín Botánico de Madrid, Mariano Sánchez García, que añade que lo que se recupera finalmente es un árbol «casi muerto».

La especie más utilizada es la Pícea abias, más conocida como abeto rojo, una planta propia de zonas del norte de Europa, que fue introducida en la península ibérica en la zona de los Pirineos y en algunas áreas de la sierra de Guadarrama. No sería un problema plantar más abetos en estas zonas, cuenta Sánchez, pero esta medida tiene un límite de espacio a corto plazo, ya que si sólo entre los madrileños se pusiera de moda comprar un árbol «¿dónde pueden replantarse 50.000 abetos recuperados cada año?»