La imposible boda discreta de la única hija de los Clinton

Lo que pretendía ser un secreto de Estado se convirtió en el gran acontecimiento social en EE.UU., pese a que Obama no acudirá


nueva york.

«Casi un secreto de Estado», así definió la madre de la novia, que de eso sabe mucho, los detalles del futuro enlace de su hija. Pero, como también ocurre con algunos secretos de Estado, en las últimas semanas los medios de comunicación estadounidenses no han dejado de aportar información sobre esa boda. Y es que se trata del enlace de la única hija de un ex presidente, Bill Clinton, y de la actual secretaria de Estado norteamericana, Hillary Clinton.

Su hija Chelsea, de 30 años, se casa hoy con el financiero Marc Mezvinsky, de 32. Para empezar, los medios han diseccionado al futuro marido de Chelsea. El chico tiene bastante en común con su novia. Los dos son hijos de famosos, las madres de los dos son políticas y los padres de ambos han estado ante el ojo público debido a escándalos. Mezvinsky es hijo de Marjorie Margolies-Mezvinsky, popular periodista de la cadena NBC durante los años setenta y ochenta y, más tarde, congresista en Pensilvania por el partido Demócrata. Si Chelsea Clinton tuvo que asistir durante su adolescencia al proceso al que se sometió a sus padres a causa del asunto Whitewater y al empeachment contra su padre por el caso Lewinsky, Marc vio como en el año 2001 su padre, Ed, que había sido congresista en el estado de Iowa, fue declarado culpable de fraude a inversionistas por un valor de unos diez millones de dólares y condenado a siete años de cárcel.

En otros aspectos, sus vidas no han podido ser más diferentes. Chelsea es hija única, pero Marc tiene once hermanos. La familia Clinton es de religión metodista; la de su novio, judía. Y tanto Chelsea como Marc trabajan en el mundo financiero de Wall Street. Y aunque hay menos información de cómo le va a ella, los negocios a su novio le han ido tan bien que hace dos años se compró en Nueva York un apartamento de cuatro millones de dólares.

La boda se celebra hoy en Rhinebeck, un pueblecito del norte del estado de Nueva York a tres horas en coche de Manhattan. Las autoridades estatales les han hecho un buen regalo a los novios, ya que han restringido los vuelos en el espacio aéreo sobre la zona para impedir la acción de los paparazis. Allí, en la mansión Astor Courts, unos 400 invitados asistirán al enlace.

Y la de las invitaciones ha sido otra de las noticias recurrentes, incluso The New York Times contaba hace unos días que había un buen número de personas enfadadas por no haber sido invitadas. Sobre todo, donantes de las campañas de los padres de la novia, que se quejan de que cuando los Clinton necesitaron su dinero los consideraban amigos, pero ahora no los han invitado. Hasta el presidente Obama ha sido interrogado sobre si él había recibido o no invitación. «No, no me han invitado», respondió.

Los que sí estarán en el convite son la cantante Barbra Streisand, el director Steven Spielberg, la presentadora de televisión Oprah Winfrey y el ex primer ministro británico Tony Blair. ?En cuanto a la discreción sobre los detalles de la boda que, al parecer, había pedido la novia a todos, no ha podido ser. Los medios estadounidenses han dado detalles de hasta los baños portátiles alquilados, a 15.000 dólares cada uno, para la ocasión.

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