Ochocientos vigías para 250 playas

Los socorristas asumen un verano más la tarea de velar por la seguridad en un tercio de los arenales gallegos


redacción/la voz.

Que el verano no es solo una época de ocio y disfrute es algo que saben bien aquellas personas que trabajan en sectores cuyo período de más actividad es, precisamente, la temporada estival. Y de todas ellas, probablemente las que más tiempo y espacio comparten con los veraneantes y mayores responsabilidades tienen que asumir son los socorristas. En Galicia, este año, son alrededor de 800 las personas que desempeñan esta función, ocupándose de que los bañistas que se acercan hasta los más de 250 arenales de las tres provincias costeras que disponen de este servicio puedan disfrutar del agua sin percances.

De lunes a domingo y desde media mañana hasta última hora de la tarde, suya es la tarea de hacer frente a un variopinto abanico de emergencias: desde situaciones de peligro en el mar hasta picaduras de insectos o de las especies acuáticas no muy amigables con los bañistas, pasando por cortes, trastornos producidos por el sol y hasta niños extraviados en el fragor de los juegos en la arena.

De esos 800 vigilantes, más de la mitad escrutarán las costas coruñesas -las más extensas de la comunidad-, pero aún así habrá puntos en los que los bañistas tendrán que aventurarse a su suerte, puesto que el número total de playas que hay en Galicia supera las 700 -según el censo del Ministerio de Medio Ambiente, que incluye también las calas- y sería preciso multiplicar fondos y medios para poder atenderlas a todas.

La mayoría de los arenales que disponen de socorristas -234, repartidos en 63 municipios- forman parte del Plan de Salvamento nas Praias de Galicia (Sapraga), puesto en marcha por la Xunta en colaboración con los concellos para coordinar los medios y controlar las incidencias que se producen, aunque desde la Consellería de Presidencia señalan que la competencia de los socorristas es municipal. Aún así, buena parte de ellos han sido contratados con ayudas autonómicas. Cerca de medio millar de los vigilantes forman parte del plan Sapraga, mientras que el resto trabajan en municipios que no están adheridos a la iniciativa o no figuran en el cómputo del operativo oficial.

En las primeras semanas del verano, los responsables del plan contabilizaron ya más de 4.500 incidencias en las playas, de las que la gran mayoría (4.442) fueron catalogadas como menores. «Picaduras de avespas, fanecas, lipotimias, etcétera», según detallaron fuentes de Presidencia.

Entre las mayores, se encuentra el rescate de personas en el mar y el auxilio de embarcaciones a la deriva y windsurfistas, pero la labor de los socorristas no se limita solo a actuar cuando estas se producen, sino a prevenirlas y tratar de evitarlas.

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