Una ley que cambió el mundo

Javier Pedreira «Wicho»

SOCIEDAD

Los continuos avances en la potencia de los ordenadores gracias a los chips fueron previstos con enorme exactitud hace más de cuarenta años por Gordon Moore

27 sep 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

El 19 de abril de 1965, en en el número que marcaba el 35.º aniversario de la revista Electronics , Gordon Moore, cofundador junto con Robert Noyce de Intel, la empresa que fabrica la mayoría de los procesadores de los ordenadores personales que se venden en la actualidad, publicaba un artículo titulado Encajando más componentes en circuitos integrados, que incluía un párrafo que venía a decir que el número de transistores que se podría meter en un circuito integrado -un chip- por el mismo precio se duplicaría cada año, lo que simplificando equivale a decir que los chips se volverían el doble de potentes cada año.

Esta afirmación, que el propio Moore modificaría en 1975 para decir que esta duplicación se produciría cada dos años, fue bautizada sobre 1970 por Carver Mead, profesor de Instituto Tecnológico de California y pionero también en el desarrollo de los circuitos integrados, como la Ley de Moore, y ha demostrado ser acertada, algo extremadamente inusual en el campo de la tecnología, y aún se sigue cumpliendo hoy en día, a pesar de que en numerosas ocasiones se anunció su muerte y de que cuando fue formulada el autor solo se atrevió a decir que se mantendría durante al menos diez años.

Con el paso del tiempo incluso ha llegado a decir que dado que la tecnología está a punto de alcanzar la barrera del tamaño de los átomos en cuanto a su capacidad de colocar más transistores en un chip, en unos 5 o 15 años, a partir de ahora se producirá una ralentización del proceso a menos que se adopten otras tecnologías. Pero pase lo que pase en el futuro, lo cierto es que desde los primeros chips, que contenían un solo transistor, hasta los microprocesadores actuales que contienen miles de millones de ellos la evolución de estos dispositivos ha cambiado radicalmente nuestro mundo.