«Prypiat era una ciudad cargada de vida, con niños por todas partes. Hoy es peligrosísima»


Incluso a una persona curtida en experiencias tan extremas y dolorosas como Sergei recordar aquellos momentos aún le emociona.

-¿Le gustaría volver a Prypiat?

-Sí. Sería un viaje cargado de emociones; pero me daría muchísima tristeza ver aquello. Era una ciudad cargada de vida, con niños por todas partes. Hoy es un sitio peligrosísimo. El parque de atracciones es una zona muy contaminada. No me gustaría ver por allí a nadie al que aprecie un poco [ríe].

-¿Qué opina de las personas que han regresado a la zona de exclusión?

-Los entiendo. Para los ancianos que vivieron allí y que sobrevivieron a la guerra era muy duro marcharse. Además, el enemigo es invisible. En la guerra sabes quién es, donde está..., pero la radiactividad no huele, no se ve, no se toca.

-¿Qué ha cambiado de la Ucrania de aquella época a la de ahora?

-Es difícil responder a eso. Ahora, por ejemplo, se puede viajar más o menos libremente a cualquier lugar del mundo. Por otra parte, los trabajadores no están tan defendidos como antes por el Gobierno. Pero en líneas generales no me gustaría volver a aquella situación. En este país cambiar las cosas es muy difícil. Necesitaríamos una figura como la del Rey de España. Alguien que estuviese por encima de los políticos y a quien la gente respetase. Admiro muchísimo al rey don Juan Carlos. ¡Ojalá tuviésemos aquí a alguien así!

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