El CSN impone 15 condiciones a Garoña para funcionar 10 años más

El secretario de Estado de Energía no descarta el cierre de las instalaciones a pesar del informe favorable


El Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) ha impuesto 15 condiciones a la centra nuclear de Garoña para renovar la licencia de funcionamiento durante diez años más. La mayor parte pretenden mejorar los sistemas de seguridad de unas instalaciones que en el 2011 cumplirán 40 años. A pesar de ello, la presidenta del consejo, Carmen Martínez Ten, aseguró ayer que «Garoña es tan segura como las centrales francesas, suecas o americanas del mismo tipo».

La responsable del organismo regulador explicó ayer el informe técnico al ministro de Industria, Miguel Sebastián, y en rueda de prensa posterior informó de que en él se incluye «la necesidad de realizar un conjunto de modificaciones de diseño por parte del titular de la planta (Nuclenor) para reforzar la seguridad y cumplir la normativa exigida por el CSN. Una parte de las condiciones son generales (aplicables a todas las instalaciones nucleares españolas) y otra específicas (identificadas para la presente autorización).

En concreto, antes del arranque tras la parada por recarga del 2011, Garoña tendrá que instalar un sistema de tratamiento de gases radiactivos en caso de accidente, que cumpla los requisitos de separación física entre los trenes de filtrado y los paneles de control. Además, antes del arranque del 2013, deberá cumplir con el refuerzo del aislamiento de las penetraciones de los muros de contención, mejorar la independencia de los equipos y circuitos eléctricos, así como mejorar la protección contra incendios de equipos y sistemas de seguridad.

Las modificaciones impuestas requerirán la autorización favorable del organismo regulador, y según manifestó Martínez Ten, «con estas condiciones se garantizan las inversiones necesarias, en los plazos previstos», como requisito para que la central pueda seguir operando. No obstante, la presidenta del CSN recordó que, de no cumplirse las condiciones impuestas, el consejo puede suspender la operación de una central antes de llegar a los 40 años.

Ahora, el presidente del Gobierno, que es el que tiene la última palabra, a pesar de que es el ministro de Industria el que tiene que pronunciarse, dispone hasta el 5 de julio para tomar una decisión, ya que el informe no es vinculante, al ser favorable a la ampliación de la licencia. A pesar de ello, el secretario de Estado de Energía, Pedro Marín, afirmó ayer que el Ejecutivo no descarta la posibilidad de cerrar la central de Garoña. «No hay nada que se haya descartado, y cualquier posibilidad está abierta», dijo, y apuntó que la adopción de una decisión definitiva requerirá tiempo, «porque se trata de un asunto muy importante y en el que influyen multitud de factores».

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