«Lo primero que vi fue peor de lo que imaginaba, mucha más pobreza, pero también más alegría»

La Voz

SOCIEDAD

17 may 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

Tiene Mozambique 2.500 kilómetros de costa. Al menos un alivio para quien está acostumbrada, como Begoña Hermida, a largos paseos junto al mar. Esas caminatas, dice, son una de las cosas que añora. Ahora mira al Índico, que no al Atlántico. Muchas cosas cambian. También lo que imaginaba del Sur cuando comenzó a embarcarse en estos proyectos, como voluntaria, como trabajadora o como turista en viajes solidarios. O antes, participando en actividades con la Cruz Roja o la Fundación Vicente Ferrer. «Por mucho que te cuenten y digan, nunca te harás la idea de lo que te vas a encontrar hasta que llegas a tu destino, y en Senegal, la primera imagen que se grabó en mi retina al llegar fue mucho peor de la que me había formado: mucha más pobreza, que no miseria, de la que me imaginaba, pero mucha más alegría y fuerza para levantarse y enfrentarse al día a día». Pese a la urgente, y olvidada, situación sanitaria que se advierte en en esos países.

Y cambian más cosas: la imagen del Norte. «Te das cuenta que no solo en Europa se hacen bien las cosas y que no tiene las fórmulas mágicas para el desarrollo de los países menos avanzados. También percibes que el Sur no necesita que le salven, lo que precisa es que el mundo reconozca que son capaces conseguir el desarrollo por ellos mismos mediante colaboraciones justas».

Esa idea, la de la justicia, le viene de niña. «Siempre quise conocer nuevas y diferentes realidades, y trabajar con personas cuyas necesidades básicas como el acceso a los alimentos, a la enseñanza, a la sanidad o a esas que para los europeos son mínimas, distan mucho de estar cubiertas».