Mil intelectuales españoles firman un manifiesto contra la ley del aborto

«Una sociedad indiferente a la matanza de 120.000 bebés al año es una sociedad fracasada», dice el texto


Un millar de intelectuales respaldan la denominada Declaración de Madrid, un manifiesto en el que los firmantes aportan «razones científicas y no ideológicas» para defender el derecho a la vida del ser humano desde el momento de la fecundación. Se suman así a la campaña de la Conferencia Episcopal Española presentada el pasado lunes para proteger la vida de los no nacidos, exigiendo para ellos más derechos que para las especies en peligro de extinción, y lo ejemplifican en los linces.

La Declaración de Madrid, que ayer se presentó en una rueda de prensa, fue promovida por científicos como César Nombela, catedrático de Microbiología; Nicolás Jouve de la Barreda, catedrático de Genética; Francisco Abadía Fenoll, catedrático emérito de Biología Celular; o Julio Navascués Martínez, catedrático de Biología Celular. A ellos se añadieron otros científicos, biólogos, juristas, psiquiatras, pediatras, ginecólogos, filósofos, doctores, catedráticos y profesores universitarios ante la inminente aprobación por parte del Gobierno de una ley que permitirá el aborto libre durante las primeras catorce semanas de gestación -doce de vida para el feto-.

Todos ellos se han posicionado en contra de las conclusiones de la subcomisión parlamentaria creada para modificar la legislación vigente, así como de las propuestas del comité de expertos convocados por la ministra de Igualdad, Bibiana Aído, en donde, aseguran, no se ha consultado a nadie de la élite científica que defienda el derecho a la vida desde el seno materno.

La doctora Mónica López Barahona, biomédica y consultora de bioética de la ONU, ha recalcado que el embrión unicelular «es vida humana» porque «uno no pertenece más o menos a la especie humana según el número de células que tenga o según los kilos que pese».

Los firmantes del manifiesto hacen hincapié en que «un aborto no es solo la interrupción voluntaria del embarazo (IVE), sino un acto simple y cruel de la interrupción de una vida humana». «El aborto es además una tragedia para la sociedad. Una sociedad indiferente a la matanza de 120.000 bebés al año es una sociedad fracasada y enferma», agregan.

En la Declaración de Madrid se demanda información clara para que las mujeres puedan adoptar «libremente su decisión», tanto del procedimiento como en las consecuencias para ellas, sin omitir el psicológico síndrome posaborto. Los firmantes subrayan que la IVE es un drama con dos víctimas: «Una muere y la otra sobrevive, y sufre a diario las consecuencias de una decisión dramática e irreparable».

Por su parte, el ministro de Sanidad, Bernat Soria, ha salido al paso de la campaña de la Conferencia Episcopal para decir que el camino de la Iglesia católica es «distinto del que sigue la sociedad», y para recordar que el debate hoy «no es aborto sí aborto no», ya que esa controversia España la vivió hace 20 años. También ha contestado a la campaña de la Iglesia el portavoz socialista en el Congreso, José Antonio Alonso, quien cree que la pregunta es «si quieren» que la mujer vaya a la cárcel por abortar, una cuestión para la que el PSOE lo tiene claro: «No queremos penalizar a las mujeres que tienen que pasar por esta difícil situación». José Antonio Alonso dejó sin aclarar si el Gobierno llevará al Congreso el artículo que permite a las chicas de entre 16 y 18 años abortar sin el permiso paterno.

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