Las chicas prefieren «antiboys»

Antítesis del morbo, son las nuevas estrellas de las despedidas de soltera en?Galicia, que se reorientan en busca de originalidad y, sobre todo, de humor


Es el último grito en despedidas de soltera. La homenajeada espera ansiosa el estriptís de un boy apolíneo y de férrea musculatura, pero sus amigas, simpáticas ellas, la agasajan con un antiboy . Conocido también como antistriper o antimorbo , suele ser la antítesis del sex-appeal: un calvito entrado en carnes que viste tanga de leopardo y amenaza con un desnudo integral que al final no realiza, o un personaje estrafalario con tablas suficientes para reemplazar la revolución hormonal por un espectáculo cómico.

La clave del juego está en la complicidad solo con uno o dos ganchos y en la incredulidad y sorpresa del resto del grupo, incluida la novia. Contratar un antimorbo cuesta de 200 a 300 euros. Las antigirl también se estilan, pero menos. Ellos prefieren todavía el estriptís clásico.

«Neste tema é importante deixar claras as normas antes de nada, porque xa se sabe cómo cambia a xente cunhas copas encima. As mozas rin e o pasan ben, pero eu xa teño levado unhas cantas trabadas», explica resignado Riko, nombre de guerra de un antiboy compostelano. «Disto non se vive -añade-, é so un complemento. Eu son electricista e informático».

Cuando el montaje tiene éxito, se producen situaciones tensas. «Algunhas rapazas que non saben que hai truco piden ás organizadoras que non me paguen, ou me din: ''¡Pero mira que es malo!''. As mellores despedidas con antiboy son nas que participan as sogras ou as nais, as máis desinhibidas. Teño escoitado a algunha moza advertir á súa nai: ''Pero mamá, qué estás facendo''».

Míriam, responsable de la gestora de eventos Compostelae, explica que, aunque los antiboy existen en Galicia desde hace unos cuatro años, «es ahora cuando se demandan más, porque las despedidas de soltero están renovando sus contenidos. La gente está cansada de lo de siempre».

A nivel estatal, el antiboy más conocido es el llamado Torrente de Sevilla. Su remedo del personaje cinematográfico en tanga de Leopardo lo ha llevado a varios programas de televisión.

«Hay que tener tablas, porque al ser algo nuevo es mucho más difícil de hacer. Cuando la novia me ve por primera vez tengo que estar rápido con el show para que no se venga todo abajo. Siempre les digo: ''¡Cómo estará la crisis que mira lo que te han tenido que traer, un gordito!''», bromea el Torrente sevillano, que proclama con orgullo la implicación de su familia en su trabajo. «Mi madre es la que me cose los tangas», revela.

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