Molina vuelve a la ciudad de su niñez

SOCIEDAD

El ministro de Cultura elige a John Moore como el héroe por excelencia de su infancia coruñesa

03 ago 2008 . Actualizado a las 02:00 h.

«Nací en ese edificio, en el segundo piso del número 10 de la calle Miguel Servet. Mi edificio está igual que en el año 1951, pero el barrio ha cambiado mucho. Desde mi ventana veía la Torre y el mar por encima de los almacenes militares y de la vieja fábrica de armas». Así arranca César Antonio Molina, ministro de Cultura, el repaso a su infancia, vertebrada en torno a las coruñesas calles de la Torre y Orillamar, entre el hogar familiar y las casas de sus abuelos. El otro confín de la ciudad de su infancia era el colegio de los dominicos, en la Ciudad Vieja.

«Era un lugar extraordinario, donde todo el mundo conocía la vida de todo el mundo y éramos como una gran familia», relata en presencia de Pedro Vasco, uno de los amigos de la infancia que aún conserva -«él vivía en el Campo de Marte y su hermano Mon estudiaba conmigo»- y constantemente interpelado por vecinas que le recuerdan sus primeras carreras por el barrio.

En aquel entonces, la calle de la Torre era la calle real de Monte Alto. «Pasábamos todo el día en la calle, hasta que un día secuestraron a un niño y hubo una gran conmoción en todo el barrio. A mí me encantaba colocarme en la ventana de la casa de mis abuelos maternos y mirar cómo discurría la vida, especialmente en el carnaval, que oficialmente estaba prohibido, pero que la gente disfrutaba como su gran fiesta, junto con el San Juan», indica. «Aquí, en la calle de la Torre, es donde mejor me lo pasé de niño», sentencia.