Llegan a Galicia los «emos», una tribu urbana de jóvenes tristes

SOCIEDAD

Son chicos de entre 12 y 17 años, con largos flequillos que caen sobre sus ojos para cubrirse del mundo

28 jun 2008 . Actualizado a las 02:00 h.

Tal vez los ha visto por la calle. O en algún programa de televisión. Llevan el cabello sobre el rostro para ocultarse de una sociedad que los margina, aunque ellos aseguran que su flequillo «es una cortina para el mundo». Visten con prendas ajustadas que resaltan su extrema delgadez. Son los emos, una tribu urbana surgida de los movimientos hardcore y punk de los años ochenta y que ahora llega a Galicia.

La palabra emo se deriva del término inglés emotional. El movimiento como tal empezó a lograr adeptos en Estados Unidos de la mano de grupos musicales como Bad Religion o Minor ?Threat. La tendencia actual se deriva de la mezcla de varios géneros musicales: el punk, el grunge , el pop y el rock alternativo.

Muchas de las tribus urbanas que existen actualmente se originan en países desarrollados en los que predomina la desintegración familiar, luego se expanden como una moda, generalmente por Internet, y son imitados por chicos que carecen de identidad o que buscan un modelo de conducta a seguir para sentirse parte de un grupo.

Según Héctor Castillo, investigador sobre temas de la juventud de la Universidad Nacional Autónoma de México, «el movimiento emo es una de las corrientes más jóvenes que existen, agrupa chicos de entre 12 y 17 años que se dejan cierto look pesimista e introvertido, se muestran emocionalmente inestables y tienden a deprimirse».

A diferencia de otras tribus urbanas que utilizan prendas de vestir en tallas muy grandes, tal es el caso de los skaters o los raperos, el movimiento emo opta por prendas entalladas, pantalones ajustados, camisetas de una o dos tallas menos. Los colores que más utilizan son el blanco y el negro, en líneas horizontales.

Depresión y suicidio

Una de las principales características del emo es su tendencia a la depresión. En mayo de este año, trascendió la muerte de Hannah Bond, una adolescente inglesa de 13 años de edad que formaba parte de la corriente emo. Antes de colgarse de una litera en su habitación, la joven había comunicado a sus padres su deseo de matarse. La investigación sobre el suicidio sacó a la luz que Hannah chateaba en secreto con otros emos y les contaba su deseo de morir. La joven, que acostumbraba a vestir de negro, ya se había cortado las muñecas con anterioridad.

Pese a que en Internet es fácil identificar emos en España, en Galicia el movimiento apenas se ha dejado sentir. En los foros de seguidores de la nueva tendencia es común encontrarse con algunos adolescentes gallegos que se sienten parte de esta tribu urbana.

Una viguesa que se autoproclama emogirl, asegura que «en Galicia no hay muchos emos todavía porque la sociedad es más crítica con [ellos]; hay algunos que sí lo son, pero nos les gusta demostrarlo».

Los emos se ven afectados por la insatisfacción, por lo que tienden a deprimirse. Son rebeldes y urbanos, pero se alejan de la violencia: «No queremos pelear, ni fastidiar a nadie, solo buscamos un lugar propio en el mundo, que no nos molesten y que nos dejen vivir en paz», asegura el coruñés Guillermo.