Los productos dietéticos deberán demostrar que quitan el hambre

El Gobierno hará una nueva ley de seguridad alimentaria que implicará más controles y cambios en el etiquetado


Los productos que complementan las dietas médicas bajas en calorías no lo podrán especificar en su etiquetado si las empresas productoras no aportan antes la suficiente evidencia científica que lo justifique. A partir de ahora, ninguna marca comercial podrá esgrimir que disminuye la sensación de hambre o que aumenta la percepción de saciedad si la compañía no presenta pruebas reales que lo ratifiquen.

Además, la redacción de esta explicación en el etiquetado tendrá que estar realizada de manera que el consumidor medio la entienda. La evaluación de ambos extremos corresponderá a la Autoridad de Seguridad Alimentaria Europea. Mientras, se mantiene la prohibición de anunciar el ritmo o la magnitud de la pérdida de peso para evitar conductas nutricionales inadecuadas.

Este es uno de los tres reales decretos aprobados ayer por el Consejo de Ministros que formarán parte de la nueva ley de seguridad alimentaria que el Ejecutivo desarrollará próximamente, tras estudiar el informe previo presentado por los ministerios de Sanidad y de Medio Ambiente, y Medio Rural y Marino.

Mejor coordinación

El objetivo de esta futura normativa es mejorar la coordinación de España con la Unión Europea, impulsar la actuación conjunta de los ocho ministerios implicados y reforzar la coordinación dentro del Estado de los agentes implicados en la seguridad alimentaria, como las comunidades autónomas, los consumidores, los sectores económicos y la comunidad científica.

Tras el reciente escándalo del aceite de girasol, la nueva ley propondrá otras medidas para mejorar los controles de seguridad, la trazabilidad y la calidad, así como el etiquetado y la información de los alimentos. Así, las comunidades autónomas deberán realizar una supervisión intensa de los sistemas de control de los agentes económicos de forma coordinada, para que las empresas cumplan con su responsabilidad legal frente a sus productos y su seguridad. Se trata de prevenir y reducir la exposición a agentes químicos contaminantes, de origen ambiental o tecnológico, mediante una intensificación de los controles.

Sanidad también tiene intención de lograr una reducción de grasas trans en los alimentos, apoyar a las personas con intolerancia al gluten y a los grupos de población con alergia a algún alimento. También se propone reforzar la prevención de peligros biológicos en la alimentación, como la salmonelosis o el anisakis.

Riesgos de los plásticos

En el segundo de los reales decretos aprobados ayer, en esta línea de protección a los consumidores, se determina la lista de sustancias permitidas para fabricar materiales y objetos de plástico destinados a entrar en contacto con los alimentos. Los plásticos son uno de los materiales para envases que más se utilizan en la industria alimentaria, y el íntimo contacto de estos con la comida hace posible la transferencia de sustancias.

Esta norma incorpora los últimos conocimientos científicos sobre las sustancias adecuadas para la fabricación de los plásticos. De hecho, recientemente se ha levantado en Estados Unidos una seria polémica al haberse descubierto que un elemento frecuentemente usado en la producción de miles de productos de uso diario, como botellas, biberones y latas, el bisfenol A, supone riesgos para la salud.

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