Duros ataques al Gobierno en el acto en defensa de la familia


Cientos de miles de personas -un millón, según la Comunidad de Madrid; y casi dos, según los organizadores- se reunieron durante la mañana de ayer en la madrileña plaza de Colón en un acto organizado por la cúpula eclesiástica en defensa de la familia tradicional. Durante las cuatro horas en las que se prolongó la concentración se escucharon duros y continuos ataques a la política que el Gobierno socialista ha desarrollado durante los últimos cuatro años.

El momento más emotivo se produjo sobre el mediodía, cuando el papa Benedicto XVI se dirigió a los concentrados desde el Vaticano por videoconferencia. Desde la plaza de San Pedro, aseguró que «vale la pena trabajar por la familia y el matrimonio, porque vale la pena trabajar por el hombre». También hizo hincapié en que «los padres tienen la obligación fundamental de educar a sus hijos en la fe». Y añadió: «La familia, fundada en el matrimonio, comunión indisoluble del hombre y la mujer, constituye el ámbito en el que la vida del hombre está protegida», frase que provocó una enorme ovación.

Prácticamente la cúpula eclesiástica, formada por más de 40 cardenales, arzobispos y obispos, no dudó en sus intervenciones en lanzar duros ataques contra el Gobierno por tomar medidas como la asignatura de Educación para la Ciudadanía y el aborto. El más contundente en sus afirmaciones fue el arzobispo de Valencia, Agustín García-Gasco, quien criticó «el fraude y el engaño» que suponen «la cultura del laicismo radical y los ataques contra la familia tradicional», una postura que solo «conduce a la desesperanza, el aborto, el divorcio exprés y la ideología». «Por este camino -añadió- no se respeta la Constitución española, y nos dirigimos a la disolución de la democracia».

Una vez más, el presidente de la Conferencia Episcopal y obispo del Bilbao, Ricardo Blázquez, fue el que mostró un tono más moderado, aunque resaltó que «a veces, en medio de los llamados modelos de familia, puede difuminarse lo que es la familia cristiana».

La tónica general de dureza con el Ejecutivo central la recuperó el arzobispo de Madrid, Antonio María Rouco Varela, en su homilía. Así, se mostró contrario a que se relativice la idea de «la familia y el matrimonio entre varón y mujer». También lamentó que el ordenamiento jurídico español esté dando marcha atrás respecto a lo que la Declaración de los Derechos Humanos reconoce, que «la familia es el núcleo fundamental de la sociedad y tiene derecho a ser protegida por el Estado».

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