El Congreso autoriza por ley la caza tradicional de perdiz, vetada por la Unión Europea

Arantxa Prádanos

SOCIEDAD

23 nov 2007 . Actualizado a las 02:00 h.

La Ley de Patrimonio Natural y de la Biodiversidad quedó ayer aprobada definitivamente por las Cortes después de algunas escaramuzas parlamentarias, menores pero vistosas, que convirtieron a la perdiz roja en la estrella de la función. En su conjunto, la norma pretende ser un escudo protector de los espacios más valiosos, terrestres y marinos, y de las especies que en ellos viven frente a la especulación económica, así como catalogar con rigor las joyas naturales que aún conserva el país, el gran proveedor de riqueza y singularidad biológica de la UE.

El texto de la ley llegaba del Senado con algunas modificaciones, superficiales para los profanos, pero que para muchas señorías de unos grupos y otros tenían su miga, así que había curiosidad en el Congreso por ver cómo se solventaban el trámite definitivo y algunas discrepancias de criterio entre la ministra de Medio Ambiente y su partido. Al final, el pleno aprobó con los votos a favor del grupo socialista y de la propia Cristina Narbona la enmienda que colaron en el Senado PP, CiU y PNV, a favor de permitir la caza de perdiz roja con reclamo macho «en los lugares donde sea tradicional y con las limitaciones precisas para garantizar la conservación de la especie».

El problema es que esta modalidad se practica sobre todo en las épocas de celo, reproducción y cría, contraviniendo las normas comunitarias de protección de aves silvestres, que prohíben la caza durante el ciclo reproductor, por muy tradicional que sea. Cristina Narbona - y todas las organizaciones ecologistas- había pedido días atrás el voto en contra de su grupo para ajustar la ley a los mandatos de Bruselas.