Las poblaciones de buitres se reducen en el norte de España a causa del hambre


Las poblaciones de buitres se están reduciendo a causa del hambre en la mitad norte y en el este de España, una de las reservas mundiales de estas aves carroñeras. Así lo explica Fidel José Fernández, presidente del Fondo para el Refugio de las Hoces del Riaza (Segovia). El «derrumbe» de poblaciones de estas aves ocurrido en los Alpes, los Balcanes, el Cáucaso y otras regiones europeas «está empezando a pasar en España», afirma.

Las últimas expediciones al norte de África no han encontrado ni un solo nido y en países como la India se ha perdido el 95% de las enormes poblaciones que existían hace dos décadas.

Recuperarlas, según Fernández, va a ser muy difícil porque los buitres se reproducen muy despacio, ya que su puesta es de un solo huevo por año.

El caso de España era hasta ahora la «brillante excepción» gracias al esfuerzo de «mucha gente», pero a raíz de la crisis de las vacas locas se prohibió arrojar cadáveres al campo y alimentar a estas aves en muladares.

La consecuencia de esa medida ha sido que los buitres han comenzado a pasar hambre y los censos constatan un descenso en el número de ejemplares, sobre todo en la Península Ibérica, que acoge a más del 50 por ciento de la población de necrófagas europeas.

Asociado a la carencia de alimento se han incrementado los comportamientos anómalos de estas rapaces, como sus desplazamientos a otros países europeos en busca de carroñas y los ataques esporádicos al ganado.

Los buitres también han perdido el miedo al hombre, aparecen en tejados urbanos y vertederos, incluso el «elitista» buitre negro, y algunas parejas han llegado a dejar solo al pollo en el nido.

Para intentar mejorar la situación el Gobierno aprobó el pasado mayo un real decreto, adaptando una Decisión de la Comisión Europea, que permite la alimentación de aves necrófagas pero cumpliendo unas condiciones específicas.

Entre las especificaciones se menciona la realización obligatoria en los animales muertos de una prueba de diagnóstico de encefalopatía espongiforme transmisible con resultado negativo, lo que algunos ganaderos de zonas «remotas» consideran poco viable.

La ministra de Medio Ambiente, Cristina Narbona, ha pedido esta misma semana a la Unión Europea soluciones para paliar la carencia de alimento que sufren las aves carroñeras o los osos por la actual prohibición de abandonar animales muertos en el monte.

Y es que las restricciones afectan a otras especies como el oso y el águila imperial, según confirmaron diversos expertos reunidos esta semana en Madrid en una jornada sobre el impacto de la eliminación de los despojos ganaderos sobre especies protegidas.

Según el responsable del programa de especies de WWF/Adena, Luis Suárez, es necesaria la autorización del abandono de animales muertos en zonas de ganadería extensiva, ya que la normativa es «demasiado estricta» y no se hace por miedo a las sanciones.

Emilio Vilgós, de la Asociación Española para la Conservación y Estudio de los Mamíferos, dijo a Efe que además la medida ha contribuido al aumento del uso del veneno, ya que algunos ganaderos lo emplean para evitar que las rapaces ataquen a sus animales.

En la última reunión de expertos sobre buitres celebrada en julio en Plasencia (Cáceres) se señaló que también los afecta negativamente los parques eólicos, los tendidos eléctricos, la destrucción del hábitat y las molestias ocasionadas por los visitantes en los espacios naturales.

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