El bebé sirena de Perú, la niña Milagros Cerrón, camina con normalidad y hace ballet siete meses después de ser sometido a una segunda operación para separar sus piernas, que estaban unidas por una membrana, dándole la forma de una sirena. La prensa local volvió a ocuparse de ella ayer, después de sorprenderse con la nueva vida que lleva Milagros, que asiste a un centro educativo y se desenvuelve en él casi igual que cualquier otro niño, según se vio en un programa de televisión. Milagros, quien cumplirá tres años el próximo 27 de abril, nació en un pueblo pobre de los Andes centrales de Perú, con el síndrome sirenomelia , un extraño mal que se presenta por cada 60.000 casos de malformaciones congénitas. Actualmente sólo hay tres casos conocidos, debido a que la inmensa mayoría de los afectados mueren antes de los 15 días siguientes al nacimiento. El caso de Milagros es excepcional. En el centro educativo al que asiste desde principios de abril demuestra un buen nivel de aprendizaje, llegando incluso a practicar ballet. «Es normal. Su nivel intelectual es igual que el del resto de los pequeños», explicó su maestra.