El Papa avala que Jesús era seguidor de la misteriosa secta de los esenios


roma

Jesús seguía los ritos de los esenios, la secta judía que se asentó en Qumran, donde fueron hallados en 1947 los famosos Manuscritos del mar Muerto. No es nada escandaloso, se trata de una tesis de bastantes teólogos que fue avalada el otro día, por sorpresa, por Benedicto XVI. Ésa sería la clave para resolver la «aparente contradicción» que, según el Papa, contienen los Evangelios sobre el día de la muerte de Cristo. Ratzinger es un apasionado de la figura de Jesucristo, y de hecho le dedica el libro que publicará mañana. La curiosa homilía que pronunció el Jueves Santo es un adelanto muy interesante.El enigma de partida es el siguiente. Como se sabe, hay tres Evangelios, el de Lucas, Marcos y Mateo, que son muy parecidos. Por eso se les suele llamar sinópticos. Lo más probable es que sean copias del más antiguo, el de Marcos, aunque todos fueron escritos entre 40 y 50 años después de la muerte de Jesús. Luego está el de Juan, que es del año 100 y debió de beber de otras fuentes. Pues bien, entre ellos hay una diferencia crucial sobre la fecha de la muerte de Cristo: los tres sinópticos sitúan la Última Cena en el día de la Pascua judía, banquete a base de cordero que conmemora la liberación de Egipto, la noche en que un ángel hizo una escabechina salvando a quienes estaban sobre aviso y habían marcado la casa con sangre del animal. Sin embargo, Juan dice que Jesús murió mientras se sacrificaban los corderos, es decir, la víspera de Pascua, por lo que no habría podido celebrar la cena. «Esta contradicción parecía irresoluble hasta hace unos años», explicó el Papa. «Los exégetas pensaban que Juan no había querido comunicar la fecha de la muerte de Jesús, sino una simbólica para hacer evidente la verdad más profunda: que Jesús es el nuevo y verdadero cordero». Han sido los Manuscritos del mar Muerto los que han dado «una posible solución convincente», según reconoció Benedicto XVI.Judíos disidentesLos esenios, que se consideran un antecedente del cristianismo primitivo, eran una secta judía disidente, enemiga de fariseos y saduceos, que vivía en el desierto. Por ello celebraban las fiestas con un calendario propio y hacían la cena de Pascua un día antes y sin cordero, porque eran vegetarianos. Y esto explicaría todo el enigma. Según el Papa, «Jesús celebró la Pascua según el calendario de Qumran, y sin cordero, como la comunidad de Qumran».El cordero, añadió el Papa, era el mismo Jesús, que iba a morir al día siguiente. Caso resuelto. O casi, porque el sello oficial a esta tesis abre más preguntas: ¿cuál era la relación de Jesús con los esenios? ¿Por qué no se citan en el Nuevo Testamento? ¿Cuál fue su relación con San Juan Bautista? Quizá Ratzinger proponga más respuestas en su libro.

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