El cardenal Suquía fue enterrado en la Almudena arropado por las máximas autoridades eclesiásticas


madrid | redacción

El cardenal Rouco presidió ayer el funeral por el antiguo arzobispo de Santiago, emérito de Madrid y ex presidente de la Conferencia Episcopal, Ángel Suquía, fallecido el jueves en su domicilio de San Sebastián a los 89 años a causa de una grave enfermedad. La misa y posterior entierro se celebraron en la catedral de la Almudena de Madrid, lo que convirtió al cardenal en el primer cargo eclesiástico cuyos restos descansan en este templo. Al funeral asistieron, entre otros, el presidente de la Conferencia Episcopal, Ricardo Blázquez; el arzobispo de Toledo, Antonio Cañizares, y los políticos del Partido Popular Ana Botella y Jaime Mayor Oreja. Éste afirmó que Suquía «no era un arzobispo cualquiera», sino «el primer cardenal pos-Transición de España» cuyas acciones han dejado consecuencias que están muy presentes en la Iglesia española.Portado por ocho sacerdotes, el ataúd entró en la catedral precedido de seminaristas, unos 300 sacerdotes con estola morada y de otro grupo formado por los arzobispos, los obispos y los cardenales.

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