El hombre y el Santo vencieron de nuevo al caballo en Sabucedo

F. S. Cordón A ESTRADA

SOCIEDAD

Crónica | La Rapa das Bestas congregó a más de 2.500 espectadores Una veintena de «aloitadores» redujeron con destreza legada de padres a hijos desde la época medieval, a medio centenar de animales

02 jul 2006 . Actualizado a las 07:00 h.

La parroquia estradense de Sabucedo vivió ayer el día grande de su ancestral fiesta de la Rapa das Bestas, con una espectacular batalla en el curro entre aloitadores y caballos salvajes que pastan libremente todo el año en los montes próximos. La fiesta es también una romería que dura tres días y reúne cada año a miles de jóvenes, que ocupan con sus tiendas toda la carballeira de Campo do Medio. Para la rapa del domingo siempre se suman centenares de aficionados a esta fiesta, turistas, curiosos, y cada año, más periodistas. Sabucedo está mejorando en todos los aspectos su festejo para conseguir ya la categoría de interés internacional. Ayer, a las doce del mediodía, el nuevo curro estaba ya a rebosar, con casi 2.500 espectadores. En el foso entraron más de 300 caballos, y detrás un nutrido grupo de aloitadores, entre los que siempre hay incorporaciones y algunas mujeres. La emoción y la adrenalina se adueñaron pronto del curro. Bajo la protección del Santo , el padrón de Sabucedo, san Lorenzo, la destreza y maña de los jóvenes, siempre en grupos de tres, se impuso en cada enfrentamiento directo con el caballo elegido, sin que existiera miedo alguno al optar por los garañones, los líderes de cada grupo. La protección del Santo se adivina en las escasas consecuencias de los muchos golpes y coces que recibieron los luchadores. Más de cincuenta caballos perdieron sus crines tras morder el polvo. En el bando humano sólo hubo que lamentar varias magulladuras. Los aloitadores dan más espectacularidad a sus faenas introduciendo innovadoras formas de atacar al caballo. Más espectáculo Ya es habitual, y siempre provoca fuertes aplausos, que algunos salten desde un muro de dos metros para proyectarse en el aire hasta caer sobre el animal. Asimismo, otros logran casi cabalgar de pie sobre los lomos de los caballos que ya montaron y esperar reducir de inmediato. La de Sabucedo no ha sido la única rapa del domingo, ya que en Boimente, en el municipio lucense de Viveiro, ayer se celebró la 38 edición de la rapa de Candaoso, cita inexcusable para los amantes de los curros en A Mariña. Participaron 200 reses, no en vano la zona se considera uno de los lugares de Galicia con más ganado autóctono de pura raza. El único pero de la jornada en Viveiro fue el tiempo: estuvo nublado durante la mañana, que se convirtió en ligera llovizna después de la comida campestre.