LA REINA y las primeras damas de Iberoamérica hicieron turismo ayer por Salamanca mientras sus esposos arreglaban el mundo. Los que estuvieron pendientes de tan femenina comitiva aseguran que en la procesión no se coló ni un solo varón, llamados éstos como estaban a cometidos más elevados. No hay noticias de que hasta España haya viajado el esposo de la vicepresidenta de El Salvador, Ana Vilma Escobar, la única señora convocada a la cumbre; no ha trascendido si es que no suele ejercer de «señor de» o es que prefiere hacer turismo solo. La Reina, acompañada de las primeras damas de Iberoamérica, visitó catedrales, conventos, la Casa de las Conchas y hasta un centro de recuperación de minusválidos, en donde quedó claro su compromiso con causas elevadas. Ah!, se especuló también con un posible recorrido -no se sabe si también turístico o éste ya un pelín más consumista- por una conocida cadena de tiendas de ropa. Se ve que lo de acompañar al esposo por el mundo y fotografiar monumentos mientras el marido arregla las cosas del comer -del comer del pueblo, digo- quita mucho tiempo y las primeras damas de Iberoamérica tienen que aprovechar cualquier minutito para comprar trapos allá donde caen. Así van de monas y de estilosas, todas. P.D.: ¿en qué lugar de las papeletas con las que votamos a los primeros varones pone que van dos por el precio de uno y que el segundo hará, más que nada, turismo?