Ni un famoso que llevarse a la boca

Sanxenxo y sus alrededores siguen despoblados de caras conocidas pero se esperan para el próximo fin de semana


enviada especial | sanxenxo

¿Dónde están? La ausencia de caras conocidas preocupa, genera silencios que pueden acabar con la estabilidad de las vacaciones de muchos clanes. ¿Qué pueden tener en común tres generaciones reunidas en un restaurante de Sanxenxo? «Abuela, hemos visto a papuchi» y comienza un torrente de comentarios en los que hasta la mascota puede meter baza. Eso es lo que une a las familias, a los grupos de amigos y, sobre todo, lo que da vida. El resto de las conversaciones suelen terminar en tragedia tipo «abuelaaa, que no soy de ninguna secta africana, que casi todas mis amigas llevan piercing ». Pues eso, o aparecen los famosos o los nubarrones se instalarán definitivamente.Hay esperanza, cuentan que este fin de semana ha sido gris en cuanto a tiempo y a personajes, pero el que viene tendrá otro color. Al papuchi de Julio Iglesias, no sé si acompañado de su retoño, se le espera en San Vicente do Mar, una localidad de O Grove en la que ya está la familia del ex conselleiro Cuiña, que se dejó ver por la zona a principios de mes.Mucho fútbolEl domingo 3 un camarero filtró en A Toxa al ex seleccionador argentino César Luis Menotti que sus compatriotas del grupo los Petersellers actuaban en el Náutico de San Vicente do Mar, y Menotti se dejó ir tras la pista del rock argentino. Al igual que Javier Andreu, el cantante de La Frontera, que pasó la ola de calor refrescándose en las calas menos frecuentadas de la costa. Dos jugadores del Dépor, Luque y Pablo Amo, hicieron sendas escapadas poco antes de la concentración. Al primero se le vio en A Toxa; al segundo reponiendo fuerzas en un conocido restaurante de Sanxenxo, donde Amancio Ortega, al que a estas alturas la palabra empresario se le queda pequeña, degusta las delicias de la carta antes o después de subirse al barco. El local en cuestión lleva treinta y cinco años estratégicamente colocado en Sanxenxo. Hay lista de espera para las reservas y los navegantes que logran cubierto examinan, tras pasar el umbral, el resto de las mesas con más pericia que sus propios buques. Pero les pasa lo mismo que a la menda , no ven a nadie en un restaurante abarrotado. De repente parece que una cara suena pero vuelve a ser nadie. Así que sólo nos queda esperar a que llegue el día 24. Prometen que será el día de la gran fiesta y el fin de semana del estreno del puerto deportivo, que nace con pubs incrustados en los ladrillos. El responsable de un hotel se puso interesante ayer y me prometió mucha vidilla para las próximas jornadas. El viento frío que azotaba me hizo desconfiar pero en seguida me percaté de que no dejaba de acariciar el libro de las reservas. Me dio un vuelco el corazón, azul, mismamente el color del cuaderno de Aznar.

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