La mitad de los hombres de una isla, condenados por pederastia

Seis vecinos, de un censo de 45, abusaban de la población infantil Pitcairn está en el Pacífico y la fundó el marino que interpretó Marlon Brando en «Rebelión a bordo»


la voz | redacción

En Pitcairn, una isla perdida en el Pacífico a ocho días en barco desde Nueva Zelanda, fundada en 1790 por el marinero amotinado que interpretó Marlon Brando en Rebelión a bordo, seis lugareños, que son casi la mitad de la población masculina, han sido condenados por hacer del abuso sexual a menores un derecho, aunque el juez todavía no les impuso la pena que han de cumplir.En sus cinco kilómetros cuadrados no hay puerto ni aeropuerto. Desterrados en la inmensidad del Pacífico, los 45 habitantes de la isla habitada más remota del mundo siempre creyeron que lo que sucediera en Pitcairn quedaría en Pitcairn. Pero no fue así. Hace tres años, una agente de policía de Nueva Zelanda estuvo allí tres meses con la intención de adoctrinar a uno de sus habitantes para que hiciese labores policiacas. Con el paso de los días, la agente se ganó la confianza de las mujeres del lugar, que le contaron lo que allí estaba pasando, lo que allí siempre pasó y nadie pudo frenar. Al parecer, los hombres se ganaron por la fuerza el derecho de acostarse con cualquier mujer de la isla. Y eso incluía a las niñas, algunas de cinco años de edad. El caso llegó a Londres. Decenas de antiguos habitantes del lugar fueron interrogados en diferentes partes del mundo y se recogieron los testimonios de todas las mujeres que habían vivido en la isla.Gran BretañaPitcairn depende directamente del Alto Comisionado Británico en Wellington, Nueva Zelanda, cuyo Parlamento ha tenido que cambiar sus leyes para legalizar todo el proceso.En el banquillo se sentó la mitad de la población masculina, entre ellos, el propio alcalde. La línea de defensa del abogado se basó en intentar demostrar que en la Polinesia las chicas empiezan a ser sexualmente activas a partir de los 12 ó 14 años. Todo se hizo con su consentimiento, mantuvo el defensor. En el sumario se documentaron 60 delitos sexuales ocurridos durante cuatro décadas, una pequeña parte de lo que pudo haber pasado. Abogados y acusadores se han dividido en la defensa de dos teorías: la de quienes creen que el aislamiento de Pitcairn creó una forma diferente y natural de entender las relaciones sexuales, y quienes sospechan que los hombres, viéndose lejos de leyes, testigos o culpas, se embrutecieron hasta aprovechar la impunidad de la que disfrutaban y dar vía libre a sus instintos salvajes. La historia de Pitcairn comienza a bordo del legendario navío HMS Bounty. En abril de 1789 el primer oficial Fletcher Christian lideró un motín y dejó al capitán William Bligh a la deriva. El nuevo capitán puso rumbo a Tahití, donde renovaron sus provisiones, incluyendo a las 19 mujeres más bellas que encontraron y a seis hombres capaces de trabajar duro, antes de zarpar en busca de una tierra prometida donde empezar una nueva vida lejos de la Justicia. Justo la encontraron en Pitcairn. Ahora se teme que con la mitad de hombres en prisión, la isla quede deshabitada.

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