Las amistades peligrosas

Alba Díaz-Pachín alba.diaz@lavoz.es

SOCIEDAD

17 mar 2003 . Actualizado a las 06:00 h.

No sé yo si a la pareja que hoy ilustra esta página la caracteriza precisamente el glamur. Él, Zeljko Raznatovic , más conocido como Arkan , y famoso por liderar una sangrienta organización paramilitar, hace tiempo que pasó a mejor vida. Y ella, Svetlana , viuda de Arkan y estrella de la música folk en su país, fue detenida ayer por su posible relación con el reciente asesinato del primer ministro serbio, Zoran Djindjic . Al parecer, la cantante está relacionada con un jefe mafioso que es el principal sospechoso del magnicidio. Todo esto me recuerda a las películas de gángsters norteamericanas, en las que casi siempre aparece una chica cañón vinculada al jefe mafioso y en el que sus argumentos son muy parecidos a los que luce en la fotografía la cantante serbia, seriamente siliconada. Como se puede constatar, Svetlana, a quien sus fans conocen como Ceca, mantiene amistades muy peligrosas. Aunque tal vez el peligro lo tenga sólo ella. Musicoterapia porcina Ya que la página de hoy no va a derrochar encanto ni oropel, me siento cualificada para contarles el proyecto que está desarrollando un matadero de cerdos en Pekín. Los muy taimados, en cuanto reciben una remesa de cerdos para sacrificar, los pasan a una planta donde los mantienen durante doce horas escuchando música relajante. Tanto que, aseguran, los marranos apenas oponen resistencia al sacrificio que viene después de la sesión de musicoterapia. Con todo, el objetivo de esta curiosa muerte dulce no es humanitaria, sino que tiene una finalidad comercial. Los gerentes del matadero aseguran que la relajación de los cochinos mejora sustancialmente la calidad de la carne. Tomen nota. Galletas contra la guerra Ya saben ustedes que la guerra ha cobrado tintes gastronómicos. Recordarán que en Estados Unidos, algunos han cambiado el nombre a las patatas fritas que allí se conocen, o se conocían, como fritas francesas; (french fries en inglés), por fritas de la libertad (freedom fries). Bueno, pues hay un contraataque a esa iniciativa. Una web que propone a los internautas que remitan al presidente Bush galletitas saladas con forma de lazo. Sí, sí. Las mismas con las que el presidente de Estados Unidos se atragantó, se mareó y acabó desplomándose. Si están interesados, les aviso que cada galleta cuesta siete euros y que la dirección de internet es: bretzelforbush.com. No a la guerra, aunque sea con galletas.