Agresión sexual en palacio

Un estrecho colaborador del príncipe Carlos niega las acusaciones de haber violado a otro miembro del servicio. El Gobierno pide una investigación independiente del caso


j. f. | redacción

Los palacios de Buckingham y Saint James en Londres fueron ayer el escenario de un gabinete de crisis: los expertos que asesoran a la casa real británica se reunieron para analizar el impacto de las revelaciones surgidas durante y después del juicio a Paul Burrell, ex mayordomo de la princesa Diana, y que ocupan docenas de páginas en la prensa.La última entrega en el escándalo que está socavando el prestigio recuperado con esfuerzo por la monarquía durante el cincuenta aniversario de Isabel II como reina viene marcado por las declaraciones de un antiguo ayudante de cámara del príncipe Carlos. George Smith, 42 años, veterano de la guerra de las Malvinas, acusó a un estrecho colaborador del príncipe de Gales de haberlo violado en 1989. Según su versión, fue emborrachado y se despertó dolorido, con los pantalones en los tobillos y entre las carcajadas de su agresor. «Él actuaba como si yo no pudiese hacer nada. Me sentí avergonzado, sucio», dijo. Smith aclara que sufrió más violencia en 1995, durante una visita de Carlos a Egipto. La respuesta llegó de inmediato: el agresor, desde el anonimato, envió un comunicado a través de los servicios jurídicos del príncipe en el que negaba cualquier hecho defendido por Smith, al que se refirió como un alcohólico. También explicó que el ayuda de cámara estaba ofreciendo al periódico The Mail on Sunday una versión distinta de la que en su día contó a la policía. Scotland Yard ya ha dicho que no reabrirá el caso. El anonimato del acusado lo rompió el diario italiano La Repubblica , que citó el nombre de Michael Fawcett como implicado. Significativamente, los medios británicos recogieron la noticia pero sin citar a Fawcett.El misterio de las cintasPero la cosa se complica. Diana, recogiendo testimonios a su favor para divorciarse de Carlos, grabó las declaraciones de Smith en dos cintas. En una de ellas se refería a que un miembro de la familia real había mantenido relaciones con un empleado del servicio, y que su difusión haría un daño enorme a la monarquía. Diana las guardó bajo llave en una caja; se cree que las cintas fueron entregadas por Burrell a terceros. Mientras, Burrell sigue con las revelaciones de sus años al servicio de Diana, que publica en exclusiva The Daily Mirror . El ex mayordomo ha contado que el marido de la reina, el duque de Edimburgo, escribió a su nuera al menos ocho cartas en las que la culpaba de querer acabar con los Windsor. En una de ellas aludía a Diana como «una ramera y una furcia».Los daños causados por la ventilación de todos estos trapos sucios es lo que tratan de minimizar los consejeros de la corona. El Gobierno también quiere intervenir. Dos tercios de los ciudadanos consultados en una encuesta afirmaron que la reina intervino en el juicio de Burrell para evitar revelaciones vergonzosas. Los diputados laboristas piden una investigación independiente. Creen que de todo el proceso no sólo ha salido dañada la monarquía, también la Justicia.

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