El Papa interrumpió la lectura de un discurso en una audiencia con niños

JUAN LARA ROMA

SOCIEDAD

Juan Pablo II celebró su 82 cumpleaños mostrando síntomas de cansancio en una agotadora jornada En una semana en la que se han alzado de nuevo las voces sobre una posible renuncia del Papa en el supuesto de que su salud le impida ejercer con su labor, Juan Pablo II volvió ayer a dar muestras de su agotamiento físico en la celebración de su 82 cumpleaños. En una ajetreada jornada, apenas se movió por su propio pie y en un discurso interrumpió la lectura para que se la acabara un ayudante.

18 may 2002 . Actualizado a las 07:00 h.

Juan Pablo II recibió ayer en audiencia a siete mil niños de las Escuelas Cristianas, de los Hermanos de La Salle, que le cantaron el feliz cumpleaños por sus 82 años en una ceremonia en la que el Pontífice no leyó totalmente su discurso y fue ayudado por un religioso. A pesar del aspecto cansado que presentaba, en numerosos momentos se le vio sonreír, sobre todo cuando los presentes hicieron la ola y le cantaron canciones. El Papa sorprendió a los asistentes, ya que comenzó a leer su discurso y, en un momento determinado, cedió la palabra a un religioso de La Salle, que continuó leyéndolo. En un principio, se pensó que el Pontífice se encontraba mal, pero el acto había sido previsto así para que no se cansara demasiado. Para el Papa, y pese a su cumpleaños, ayer fue un día como otro cualquiera, de ahí la audiencia con los niños. No fue la única, ya que después se trasladó a un lateral de la basílica de San Pedro para bendecir una estatua de la santa española María Josefa del Corazón de Jesús. Al acto asistieron varios centenares de españoles, encabezados por la presidenta del Congreso, Luisa Fernanda Rudí. Por la mañana también había recibido al arzobispo de Madrid, Rouco Varela. El Papa dedicó el resto de la jornada a aprender búlgaro. El portavoz vaticano, Joaquín Navarro Valls, dijo que la jornada fue de completa normalidad. Respecto a las voces sobre una eventual dimisión del Papa por motivos de salud, Navarro reiteró que «continuará al frente de la Iglesia mientras Dios quiera».