«Operación Marea Negra»: Un viaje sin salida hacia la desesperación humana

Paula Escalada Medrano MADRID / EFE

PLATA O PLOMO

Supervivencia, desesperación, angustia y épica en un viaje sin retorno a bordo del primer semisumergible en cruzar el océano Atlántico

26 feb 2022 . Actualizado a las 00:54 h.

Supervivencia, desesperación, angustia y épica en un viaje sin retorno a bordo de un semisumergible que lucha contra el océano. Así es Operación Marea Negra, la serie que se estrena el próximo viernes en Amazon Prime Vídeo con Álex González poniéndose en la piel del piloto del primer narcosubmarino que cruzó el Atlántico.

La serie combina partes de ficción con otras basadas en hechos reales. Para estas últimas ha contado con el asesoramiento del periodista de La Voz de Galicia Javier Romero, que cubrió la información sobre el primer narcosubmarino llegado a Europa y es autor del libro Operación Marea Negra (Ediciones B). Su trabajo de investigación también ha dado como resultado el documental Operación Marea Negra: La travesía suicida, que Amazon Prime estrenará el 11 de marzo.

Con la firma de Daniel Calparsoro, esta miniserie se inspira en un caso real sucedido en el 2019, cuando un semisumergible de construcción artesanal consiguió por primera vez (que se tenga constancia) cruzar de América a Europa.

Dentro llevaba más de 3.000 kilos de cocaína y a tres personas que sufrieron todo tipo de inclemencias, sobre todo meteorológicas, y que tuvieron que acabar hundiendo el submarino frente a las costas gallegas para tratar -sin éxito- de escapar de las autoridades.

A los mandos de la nave iba un gallego, excampeón de boxeo amateur, que en la serie se llama Nando y que interpreta Álex González. Son cuatro episodios que «muestran cómo poco a poco su vida se va oscureciendo», conforme el joven ingenuo y lleno de sueños frustrados «comienza a estar en contacto con energías más oscuras», cuenta a Efe González, unas horas antes de que la serie celebre su premier en un cine de la Gran Vía madrileña.

Sin embargo, lejos de ser «una víctima», Nando fue construido bajo la premisa de ser «un hombre responsable que, para bien y para mal, toma la decisión de hacer lo que hace». «En este universo no puede haber víctimas ni verdugos, sino gente responsable de lo que hace, especialmente Nando», explica el actor.

De lo que sí se han alejado, añade, es de hacer cualquier tipo de apología al narcotráfico. «Esta serie cuenta muy bien narrativamente la hazaña de traer esta embarcación hecha de manera artesanal, de atravesar 9.000 kilómetros, los 3.000 del Amazonas y 6.000 del océano Atlántico, sorteando a la DEA, a la Guardia Civil. Se cuenta la hazaña, pero se enmarca muy bien que eso no está bien y que los verdaderos héroes de la serie son los guardias civiles que interceptaron la embarcación y consiguieron que esa droga no fuera entregada», apunta.

Producida para Amazon Prime Vídeo por Ficción Producciones (3 caminos, Vivir sin permiso), junto a las televisiones autonómicas CCMA, CRTVG, SAMC, EITB MEDIA, TVPC, RTPA, IB3 y TVG, Operación Marea Negra es una coproducción entre España y Portugal y cuenta por tanto con un reparto integrado por artistas de ambos países y también de Latinoamérica.

Entre ellos Nerea Barros (La isla mínima), Nuno Lopes (White Lines), Miquel Insua (La Unidad), Luis Zahera (El Reino), Xosé Barato (Alba) o Carles Francino (Las chicas del cable).

El colombiano David Trejos (Perdida) y el brasileño Leandro Firmino (Ciudad de Dios) son los dos tripulantes que acompañan a Nando en el semisumergible, empujados por circunstancias personales relacionadas con el entorno de pobreza y narcotráfico en el que viven.

Firmino es Walter, «un padre que se preocupa mucho por su familia y que se ve obligado a participar en la misión por sus conocimientos de mecánica, presionado por ganar dinero para su familia», cuenta a Efe el actor brasileño.

Y Trejos interpreta a Angelito, el «típico del narco fuerte, intenso, de armas, que no le preocupa nada más que estar consiguiendo dinero y estar dentro del estatus de la organización, manejar los hilos», pero que, conforme el viaje avanza, «se va convirtiendo en un niño bastante frágil», explica a Efe el colombiano.

«Pasa mucho en Latinoamérica y en el mundo del narcotráfico, estas personas que realmente no querían estar y que por circunstancias terminan siendo criminales y objeto de manipulación por quienes realmente son los criminales», apunta.

En la parte del narco español está Gema, prima de Nando, una mujer que «ha crecido en una familia de narcos, que es una empresa de transportes, y ha mamado eso desde pequeña, es algo muy profundo y es parte de una tradición», detalla Nerea Barros.

Ella será quien introduzca a Nando en el negocio, pese a las reticencias de su entrenador de boxeo, interpretado por Luis Zahera, quienes tienen «una relación paternofilial», explica el actor.

Ambos, gallegos, aseguran que no se sienten ofendidos porque Galicia sea contada en base a estereotipos comunes. «A veces duele un poco que presenten la Galicia profunda terrible y esta visión de Galicia con el narco y la cocaína, por todo el tema de los transportes. Me gustaría más que hablaran de otras cosas, pero estamos en un sector que funciona un poco con estereotipos tendencias y modas y al parecer el narco entretiene bastante», explica Zahera.

«Estamos en la industria del entretenimiento y hay modas. Por lo menos se habla de nuestra tierra, se ve lo maravillosa que es. Yo cada día que pasa me enamoro más de esa Galicia profunda rocambolesca. Y sobre el narcotráfico, pues somos transportistas desde antaño, de comida, de verdura, como los portugueses, nos debemos a ese intercambio y no me avergüenzo de eso. La droga no es una cosa gallega, es una cosa mundial», apunta por su parte Barros.

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Seis ventanucos rectangulares de metacrilato enmohecido fueron el único balcón del narcosubmarino al mundo durante 27 días. Dentro del casco, en el único espacio, un hueco haciendo de cabina, penumbra y desconfianza. Incluso ya saliendo al Atlántico, semisumergido, reptando igual que un caimán sobre el agua para ganar millas lentamente dejando atrás la primera escena del delito, Brasil, los mismos portillos impedían dimensionar en su vasta totalidad la balsa de agua que rodeaba, y zozobraba, a la embarcación y a sus tripulantes. Tampoco se intuía, por los mismos tragaluces, el final del horizonte. Demasiada mugre acumulada.

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