«Made for love», una comedia negra sobre los efectos de la tecnología

Cristian Millioti interpreta a la mujer de un hombre con un chip incrustado en el cerebro


Redacción

Un chip incrustado en el cerebro por su marido es el tormento de Hazel en Made for Love, la comedia negra de HBO Max que protagoniza Cristin Milioti y que desde las risas indaga en los abusos machistas y los efectos distópicos de la tecnología.

«¿Qué somos sin el poder de nuestros propios pensamientos?», se preguntó la actriz, en una entrevista con Efe, sobre esta serie que desembarcará este jueves 1 de abril en la plataforma digital.

Milioti (Cherry Hill, EE.UU., 1985) ha sido una de las revelaciones de Hollywood durante la pandemia. Conocida por el desenlace de Cómo conocí a vuestra madre, Milioti fue la coprotagonista junto a Andy Samberg de Palm Springs (2020), la estupenda actualización de los disparates temporales de Atrapado en el tiempo (1993) que mostraba a dos jóvenes atascados en el mismo día hasta el fin de los tiempos, una sensación que resultó muy familiar a todos los hastiados por el confinamiento del coronavirus.

Curiosamente, su personaje en Made for Love guarda algunas similitudes con el de Palm Springs, ya que la serie comienza «in media res» con Hazel en el desierto tratando de huir cómicamente de la mansión (o prisión) de lujo de su esposo Byron (Billy Magnussen).

Pero quizá la hermana espiritual de Made for Love sea Una joven prometedora (2020), la exitosa película encabezada por Carey Mulligan y con la que comparte el humor salvaje y ácido además de un tono de justicia feminista.

-Los parecidos entre Hazel y Sarah (su rol en Palm Springs) son bastante llamativos. ¿Qué es lo que las diferencia?

-Las encuentro muy diferentes, aunque algunos me han señalado que están en situaciones similares en cuanto a que tienen una realidad impuesta que no quieren y de la que tienen que escapar. Para mí, Sarah es alguien muy autodestructiva y destructiva también para los demás. Está llena de ira y se ha negado a revisar su propia responsabilidad y culpabilidad en cómo ha terminado donde ha terminado.

Pero Hazel es una persona muy desconectada de sí misma. Y cuando la conoces en El Hub (la mansión), ella es como una actuación dentro de una actuación. Es como un robot perfecto y completamente ajeno a cualquier cosa que siente. Creo que Hazel no sabe cómo se siente y ha perdido el contacto consigo misma. Así que tiene como que volver a su infancia para averiguar quién es y qué quiere.

-Desde el principio de la serie vemos que Hazel odia a su marido Byron. ¿Por qué llegó a enamorarse de él antes de todo eso?

-Me parece que la gente se enamora mucho de la idea de alguien. Creo que Byron se enamora de la idea de Hazel, y creo que ella se enamora de lo que esa vida podría ser y de tener un escape fácil. Y no digo esto para juzgarla, pero va a vivir una vida que no disfruta. Se le hace una oferta bastante increíble... Quiero decir, es literalmente como una princesa Disney, es como La sirenita (1989).

Él le dice: «Tendrás todo lo que quieras, nunca pasarás hambre, tendrás todo el dinero y todo el acceso. Pero nunca podrás ver a nadie más y no podrás salir de este sitio». Es una oferta que no puede rechazar en ese momento (...). Pero él tiene todo el control y lo que parecía un cuento de Disney acaba convirtiéndose en una pesadilla.

-¿Cómo puede una comedia como esta reflexionar sobre la violencia machista y el abuso contra las mujeres?

-Obviamente, se trata de problemas muy serios, reales y que pueden ser fatales. Lo que se le ha hecho a Hazel es algo horrible. Pero pienso que, a veces, el humor puede abrir puertas en nosotros que no nos habíamos dado cuenta ni siquiera de que estaban cerradas. De hecho, me parece que la comedia puede ser bastante astuta y que puede conseguir que te rías y que luego perfore tu corazón y te conmueva.

Creo que la ciencia-ficción también puede hacer eso, porque piensas que estás viendo algo del espacio exterior o en un mundo que no es el tuyo y, de repente, te das cuenta de que estás viendo algo con lo que tú también tienes problemas en tu propia vida (...). Me parece que son herramientas increíbles para acceder a los corazones y las mentes de la gente. Y por muy iluso que suene, yo creo en eso.

-Byron asegura que el chip está diseñado para que no haya secretos en una pareja, para que no haya privacidad. ¿Es posible el amor así?

-No. En mi opinión, no (risas). Me parece que parte de amar a alguien es amar el todo de ese alguien. No te tiene que gustar todo, pero sí aceptar todo y aceptarle como persona. No tener privacidad, no tener autonomía, tener miedo de pensar... Quiero decir, ¿qué somos sin el poder de nuestros propios pensamientos?

Sé que los pensamientos no son todo lo que somos, pero es esa libertad la que nos hace unas criaturas tan especiales. Así es como somos capaces de crear cosas como canciones increíbles o un cuadro...

No sé, me parece que la idea de este chip (en el cerebro) es como el infierno en la Tierra. Y eso fue una de las cosas que más me interesó cuando leí el guion: que esto sería como mi peor pesadilla (sonríe).

-Mi última pregunta era si a usted le gustaría ponerse un chip de este estilo, pero creo que ya sé la respuesta...

-No, no, no (risas). Jamás.

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