«Los favoritos de Midas»: El dilema moral de Luis Tosar

Con la miniserie que estrena Netflix este viernes, el actor regresa a la televisión atraído por «el exotismo del personaje» y por un «thriller político y con tramas periodísticas» que dirige Mateo Gil


redacción / la voz

Desde que salió de Portozás y dejó Mareas vivas, Luis Tosar no ha vuelto a protagonizar una serie de televisión. Alguna aparición esporádica sí ha hecho, pero su talento como intérprete en todos estos años ha estado al servicio del cine. Pero este viernes regresa a las historias por capítulos con Los favoritos de Midas, un thriller que se estrenará en Netflix para todo el mundo. Al actor gallego, más que el empaque de la difusión internacional, le sorprende la rareza de que la ficción llegue al público a partir de las nueve de la mañana. «Los actores estamos acostumbrados a que los estrenos son físicos y de noche, pero aquí todo es diferente», asegura. Es el signo de los nuevos tiempos. Una evolución que también explica por qué hasta ahora había dicho no a la televisión y esta vez ha abierto las puertas a esta obra dirigida por Mateo Gil. «En realidad la forma de hacer televisión hoy en día tiene mucho que ver con el cine. Esto hace años era más impensable. Hace tiempo pasaba por hacer temporadas muy largas o por compromisos en los que tenías que firmar por más de una temporada. Y ese tipo de ofertas no me atraían especialmente teniendo, como tenía, trabajos para hacer en el cine -afirma el actor-. Eran compromisos muy largos y con la incertidumbre de no saber qué iba a pasar con los personajes, que fue una de las razones por las que en su momento me fui de Mareas vivas, porque ya era muy difícil controlar cómo iba a derivar el personaje. Ahora las series son formatos que no tienen mucho que ver. Un día me llama Mateo [Gil] y me dice que va a hacer una serie de seis episodios, autoconclusiva, con esta trama. Me pareció muy sugerente, porque es un director al que le tenía echado el ojo hacía tiempo y porque lo que me ofrecía de trama, de personaje y de entorno social era muy atractivo».

Lo que aquella oferta le deparaba era el personaje de Víctor Genovés, un poderoso magnate del mundo de la comunicación que un buen día empieza a ser extorsionado por un grupo de desconocidos que no solo le exigen dinero, sino que también ponen a prueba su ética y sus valores más profundos. O acepta las reglas o personas desconocidas irán muriendo por su culpa. Todo un dilema moral. «De Víctor Genovés me atrajo el exotismo del personaje, porque yo estoy muy lejos de conocer a gente como él. Es un mundo para mí muy ajeno. También me atraía el mundo del periodismo y la información, siempre me ha interesado el thriller político y con tramas periodísticas. Y sobre todo la transformación de un personaje de cómo comienza a cómo termina. Todos los dilemas morales que tiene que atravesar y las preguntas que se tiene que hacer me parecían un trabajo magnífico para un actor», sostiene.

En el primer capítulo, cuando los chantajes comienzan, el protagonista se muestra como un personaje con conciencia social por el que resulta fácil sentir empatía, pero que también pone al espectador frente a cuestiones sobre la ética y la justicia. «Él todavía conserva un poco de eso, pero a lo largo de la historia se va dando cuenta de cómo es realmente. Lo otro le viene impuesto por una cuestión cultural del entorno en el que ha crecido y al que todavía cree que pertenece, pero seguramente Genovés ya es más como aparece hacia el final que como es al principio. Pero esto también forma parte de las preguntas que es interesante que el espectador se haga a medida que vaya viendo la serie», afirma Tosar.

Genovés es el centro de la acción de este thriller autoconclusivo de seis episodios y su personaje va interactuando en secuencias compartidas con Willy Toledo, el inspector de policía que investiga el caso; con Marta Belmonte, que encarna a la avezada periodista que trabaja en el periódico que él preside; y Carlos Blanco, con quien se encuentra de nuevo y que da vida al director de su periódico. «Con Marta teníamos toda una trama servida para nosotros maravillosa, que tiene mucho que ver con todo el dilema de Genovés y de su personaje de Mónica Báez . Van a la par luchando contra sus demonios y todo esto mezclado con una bonita trama de amor que intentan salvaguardar de la mejor manera posible», explica Luis Tosar.

«Con Willy y su personaje del inspector Conte fue una maravilla; él hace una composición de personaje preciosa, porque es un inspector muy poco usual; un tipo que afronta el trabajo desde un lugar muy especial y es una especie de canto de cisne también. Un señor que ha dedicado toda su carrera a luchar contra los malos y de repente se topa al final de su carrera con unos malos que no sabe ni quiénes son -cuenta-. Y con Carlos fue un revival el volver a estar juntos años después y con una trama muy interesante. Tenían que hacer ver que había una amistad de años atrás y esto era algo que ya teníamos. Fue un placer poder trabajar las escenas desde ese sitio».

Mateo Gil: «La crisis económica cambió la percepción del espectador»

Los favoritos de Midas está inspirada en el relato corto de Jack London The Minions of Midas, un proyecto que Mateo Gil ya intentó llevar al cine hace años de la mano del guionista gallego Miguel Barros. Hace casi dos décadas de aquello y la iniciativa no prosperó. «Una de las grandes dificultades era encajar un relato tan complejo en tan poco tiempo. Creo que el formato de miniserie es mucho más adecuado para este relato. Más allá de eso, también la crisis económica que empezó en el 2008 ha cambiado mucho la percepción del espectador. La respuesta que he visto en las lecturas de guion antes y después de la crisis ha sido radicalmente opuesta, porque la percepción de la realidad económica y política en la que estamos inmersos ha cambiado mucho. Antes vivíamos en una especie de burbuja donde ganábamos mucho dinero, entraba mucho dinero de Europa y estábamos en un momento pletórico en el que no queríamos plantearnos cuestiones demasiado oscuras en cuanto al origen de nuestra riqueza. Creo que la crisis ha venido a abrirnos un poco los ojos», argumenta Mateo Gil, que asegura que en el formato miniserie ha encontrado el espacio perfecto para desarrollar esta historia, dando su espacio a cada personaje y cerrando la trama al final. «No habrá segunda temporada», avisa.

«Cuando escribo me gusta tener un final hacia el cual me dirijo y construyo toda la dramaturgia para llegar a ese final. No sé si sabría hacer una serie abierta a varias temporadas. En ese sentido sí es una película larga, es una historia cerrada que cobra sentido al final, que para mí es la clave del significado y lo que te deja poso», dice. Además, asegura, al tratarse de una serie cerrada ha podido transformar sin límites a los personajes: «Los protagonistas, Luis Tosar, Willy Toledo y Marta Belmonte, ven cómo el dilema a medida que va avanzando la historia los pone en una 'y griega', en una disyuntiva vital absoluta en la que deben escoger un camino u otro y la decisión es muy drástica, con implicaciones terribles, incluso vitales para los tres. La disyuntiva es brutal y los tres se ven obligados a elegir y tomar un camino doloroso. La estructura nos permite llevarlos al extremo».

Mateo Gil y Willy Toledo, en un momento del rodaje
Mateo Gil y Willy Toledo, en un momento del rodaje

Muchos de los sucesos políticos y sociales remiten a las noticias de actualidad, pero asegura Mateo Gil que no se trata de una serie realista en este aspecto: «La realidad nos ha servido sobre todo para darle ese contexto al dilema. Toda la trama periodística está asentada en la situación por la que están pasando ahora los medios de comunicación. Esa revuelta que hay de fondo está inspirada claramente en los chalecos amarillos. No queríamos crear un contexto demasiado concreto, sino uno que nos permitiera hablar de todas la aristas del dilema. No pretende ser una obra realista, sino plantearnos ese conflicto de una manera más carnal».

Para el director, las secuencias que comparten Luis Tosar y Willy Toledo «son una gozada» y trabajar con el actor gallego ha sido «una maravilla». «No solo es la calidad que te da, sino la calidad que le da a los demás, el aura que adquieren ciertas escenas», subraya.

Cuando Guillermo Toledo leyó el guion de su personaje, el inspector Conte, la primera imagen que le vino a la cabeza «fue Colombo». «Me parece un personaje apático en las formas, descuidado en su aspecto, ya mayor, veterano, con muchos años de investigaciones a sus espaldas, un tipo perspicaz, clarividente en algunos momentos y muy perdido con la investigación en otros, que pasa por infinidad de situaciones emocionales y profesionales. Y con una espada de Damocles sobre sus espaldas por todo lo que está sucediendo si no consigue parar a los Favoritos de Midas».

«Creo que lo interesante de los personajes es que la historia les acaba planteando un dilema ético importante y, en el caso del inspector, pasa por un sinfín de situaciones profesionales que tienen una implicación emocional y ética por las que nunca había pasado, porque se encuentra con un caso excepcional. Tanto que hasta llega a plantearse si este grupo existe o no. Pasa por situaciones en las que se ve obligado a tomar una decisión a veces en contra de su propia ética personal y profesional. Es un personaje al que se le somete a un continuo examen durante toda la serie, a veces pasando por encima de su propia manera de ser», dice Willy Toledo. 

Marta Belmonte encarna a la periodista Mónica Báez
Marta Belmonte encarna a la periodista Mónica Báez

Ese viaje moral es común para los personajes y afecta también al que interpreta Marta Belmonte, el de la periodista Mónica Báez, que lleva a cabo un trabajo de investigación que saca a la luz una oscura trama bancaria carente de escrúpulos y con diversas ramificaciones, aunque aparentemente legal. «Mónica, como periodista, es uno de los personajes que al inicio de la serie creen saber muy bien quiénes son y que van a tener que demostrar si realmente son como ellos creen. Hay un momento en que Mónica Báez va a tener que decidir si es como ella piensa o si sus principios van por otro lado. Va a tener que apostar por quién quiere ser, dónde está su altura moral y cuál es su precio», afirma la actriz.

Más allá del thriller de acción, Los favoritos de Midas toca temas sociales, la guerra de Siria y la corrupción. «Parece que van a ser temas distintos todos ellos, pero al final se muestra que es un puzle y que no se trata tanto de averiguar quiénes son los Favoritos o qué banco financia qué, sino que hay un engranaje del que todos formamos parte y en el que todo está conectado. Y tiene que ver con cómo participas tú de todo eso», subraya.

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