Leonor Watling y Hugo Silva: «Cuando cumples los cuarenta la crisis la tienen los que están a tu alrededor»

Los actores estrenan este viernes en Movistar+ la atípica comedia negra «Nasdrovia»


redacción / la voz

Una pareja de abogados que se han pasado la vida defendiendo a corruptos y poderosos dan un giro radical a sus vidas y acaban metidos en líos con la mafia rusa. Esa es la premisa de Nasdrovia, nueva ficción de humor negro que este viernes se estrena en Movistar+ y que ofrece un nuevo registro cómico de Hugo Silva y Leonor Watling. Ellos y Luis Bermejo forman el trío protagonista de la serie que dirige Marc Vigil. «Es una comedia desconcertante y adictiva», asegura Silva, que interpreta al abogado Julián. «Y nos hace falta reírnos», aclara Watling, que encarna a la jurista Edurne.

Pregunta. ¿Qué les atrajo de esta atípica comedia?

Hugo Silva. Me llegó la primera versión del primer capítulo y nunca había leído nada así. Me pareció rara en el mejor sentido de la palabra. Luego ya me enteré de que estaban en ella Leonor y Marc Vigil. Y al conocer al resto del elenco, justo antes de empezar el rodaje, ya me di cuenta de que estábamos haciendo una delicatessen, porque es algo muy especial, distinto y, sobre todo, muy divertido.

Leonor Watling. A mí me pasó lo mismo. No leí la novela de Sergio Sarria en la que está inspirada, pero leí los guiones y conocí a los guionistas. Y luego supe que estaban Hugo y Marc Vigil en el proyecto y ya se me quitó el susto, porque al principio dije que sí sin tener muy claro ni cómo se iba a hacer ni cuál era el tono serie.

P. Dos abogados dan un giro radical a sus vidas en plena crisis de los 40. ¿Han atravesado alguna vez un bache parecido?

H. S. Yo no he sentido ninguna crisis. Tal vez el hecho de tener más conciencia o más responsabilidad por cosas que antes daba por hechas. Pero hemos llegado a la conclusión de que en realidad cuando cumples 40 años es la gente que tienes alrededor la que empieza a tener crisis con tus 40 años, porque realmente tú estás igual con 34 o con 43. O sea que al final la crisis de los 40 o está en los demás o son los padres.

L. W. Yo sí tengo muchas crisis y me apaño con cualquier excusa. Pero una cosa es tener una crisis y decir que lo vas da dejar todo y montar una granja y otra cosa es hacerlo. Y otra cosa más es hacerlo con la completa inconsciencia con que lo hacen Edurne y Julián.

P. ¿Cuál es el mayor miedo que tienen sus personajes?

H. S. Lo divertido de encarnar a Julián es que es un personaje que es puro miedo. Es un sufridor. Quizás más que miedo sea un lado infantil en el que niega la mayor y va tapando todo lo que le sucede, a pesar de que va a terapia.

L. W. Edurne también tiene miedo, pero su manera de enfrentarlo es opuesta. Tiene miedo a estar sola, a la quietud, al silencio. Es una tía que es p'alante. En el fondo les pasa a los dos lo mismo, tienen mucho miedo a estar solos.

P. ¿Se parecen en algo a sus personajes?

H. S. Creo que tengo algunos miedos bastante parecidos a los de Julian, como el miedo a los cambios bruscos y cosas así, aunque quizás los encare de una forma distinta.

L. W. Me parezco más a Julián que a Edurne, pero hay algo de la efectividad que tiene Edurne que sí se me parece. Cuando hay un vacío o una situación en la que nadie se está haciendo cargo, quizás sea por mi educación británica, pero también tengo esta cosa de decir «¡venga!»

P. El personaje de Edurne hace acotaciones a cámara dirigidas al espectador. ¿Supuso un esfuerzo extra el tomar conciencia de la cámara y dejar de actuar como si no existiera?

L. W. Al principio hay que romper ese miedo atávico que tenemos los actores a ver la cámara, pero la verdad es que está tan bien integrado en el guion que no lo vi como algo aparte. El personaje es así y le habla a la cámara igual que le podría hablar a un viandante que pasara por allí. Ella tiene ganas de contar sus cosas, cree que son interesantes y que tiene derecho. El guion es impecable y los personajes están tan bien construidos que sale de una manera orgánica. Y luego Marc Vigil, que es el que llevaba el tono y la nave, te hace sentir muy seguro en sus manos.

P. Sus personajes deciden cambiar de vida para dejar de defender a los corruptos, pero ellos tampoco perfectos.

H. S. No creo que en el punto de partida de la serie dejen su vida por una cuestión moral, sino más bien por pasar de pantalla, a ver qué pasa. No son dos personajes que tengan una moral muy acentuada y eso es lo interesante.

L. W. Y, además, todo el mundo tiene derecho a una defensa. No están haciendo nada inmoral. No se plantean que lo estén haciendo mal.

P. En la serie se usa el humor y la ironía para abordar algunos clichés.

H. S. Son dos personajes que tienen un sentido del humor bastante ácido y eso facilita la comedia.

L. W. Creo que, además, el espectador tiene los mismos prejuicios que ellos. Te ríes también de ti y de frases como «cuidado con los rusos», que hacen que te preguntes cómo puedes ser tan racista.

P. En plena crisis de la pandemia, Hugo Silva ha sido uno de los actores con más trabajo este año y con varias series a la vez.

H. S. Yo solo puedo a decir que soy un afortunado. Había mucha incertidumbre y no sabíamos qué iba a pasar, si iba a haber un protocolo para poder rodar o para sacar adelante los proyectos programados. He tenido mucha suerte y la mayoría de los proyectos audiovisuales se está sacando adelante. Lo más complicado lo tienen los teatros y los músicos.

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