El realismo extremo de «Antidisturbios»

Movistar estrenará después del verano la serie de Rodrigo Sorogoyen, con policías de esta unidad como protagonistas

Rodrigo Sorogoyen y Raúl Arevalo, durante el rodaje de «Antidusturbios»
Rodrigo Sorogoyen y Raúl Arevalo, durante el rodaje de «Antidusturbios»

Madrid / Colpisa

Rodrigo Sorogoyen se pasea por el interior de una marisquería, ubicada en un edificio abandonado de las afueras de Madrid, como si llevase una imaginaria cámara de vídeo entre las manos. Por delante, el ensayo de un complicado plano secuencia de 17 páginas con seis actores, los seis policías antidisturbios. «Es mejor hacer un plano difícil que dieciocho fáciles», dice.

Se trata de una de las últimas escenas del rodaje de Antidisturbios, una serie original de Movistar, compuesta por seis episodios de 50 minutos de duración, que verá la luz tras el verano. Con ella, Sorogoyen, director de las películas Que Dios nos perdone, Madre y El reino, puede meterse en la vida de siete personajes y no de dos, como ocurrió en la primera de las cintas mencionadas. De hecho, el punto de partida de esta historia nace del personaje de Roberto Alamo, que repite como actor en la nueva ficción. Junto al intérprete madrileño, Raúl Arévalo, Hovik Keuchkerian, Alex García, Raúl Prieto y Patrick Criado completan el grupo policial, con Vicky Luengo como inspectora de Asuntos Internos, que es la encargada de investigar lo sucedido en un duro desahucio llevado a cabo por los agentes en el centro de Madrid.

«Queríamos que fuera creíble», comenta Sorogoyen, que reconoce que fue «muy pesado» con el entrenamiento, sobre todo para rodar las secuencias de acción. Por ello, ha contado con un asesor antidisturbios para que las escenas fuesen lo más reales posibles, entre ellas la desarticulación de una red de prostitución en Cobo Calleja, o la de un partido de fútbol con hinchada extranjera, que incluye un plano secuencia de cuatro minutos y 150 personas.

La forma de rodar de Sorogoyen complica todo el proceso en pos del resultado final. Dan fe de ello Aitor Berenguer, Miguel Angel Rebollo y Alberto Valcárcel. Berenguer es ingeniero de audio, y quien ha diseñado el sonido de una serie que «apuesta muy fuerte por el realismo» y que va a tener una «identidad muy diferente a lo que se está viendo». Tanto es así que están utilizando técnicas más propias del documental que del cine. El sonido es más realista, pero a veces hay que meterse en la propia acción, escondido y camuflado dentro del set (como le ha sucedido a él) para obtener un sonido más genuino.

El problema del gran angular

A Sorogoyen le gusta trabajar con el gran angular (y Antidisturbios no es una excepción), un objetivo que no deja lugar para ángulos muertos donde se puedan camuflar micros. Y esto trae de cabeza a los técnicos. «Trabajar con angulares es muy complicado porque no puedes tirar los micrófonos por arriba», explica el responsable de sonido, y lo mismo le ocurre al diseñador de arte, Miguel Angel Rebollo, porque con un gran angular se ve todo. «Con esas ópticas y con esa puesta en escena, Rodrigo te pone en un problema. En cine acostumbras a no ver el techo ni el suelo, pero con él, eso no ocurre. No hay ángulos muertos. Muchas veces hay dos cámaras de gran angular, que ven más que un ojo normal», afirma Rebollo, que ha tenido que ambientar 200 sets con estas características para la serie.

Pero la búsqueda del realismo no queda ahí. El equipo es consciente de que el público va a medir su serie comparándola con las imágenes reales que la gente tiene en la cabeza cada vez que la televisión abre sus informativos con escenas de antidisturbios en plena acción. Cualquier pequeña diferencia con la realidad puede arruinar una toma. Para evitar que parezca falsa, el diseñador de vestuario Alberto Valcárcel, por ejemplo, ha reproducido «milimétricamente los uniformes policiales», con el mismo peso y resistencia que los originales. Valcárcel reconoce, sin embargo, que la creación del vestuario de Laia (Vicky Luengo) ha sido la más interesante, porque «es una mujer muy moderna, muy activa, y tiene que salir corriendo en cualquier momento, además de llevar siempre una pistola encima».

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