Berto Romero: «He sufrido cerrando esta serie, pero también se disfruta mucho escribiendo el final»

La comedia «Mira lo que has hecho», protagonizada por el cómico y creador y la actriz Eva Ugarte, estrena este jueves su tercera y última temporada en Movistar+


redacción / la voz

Con los niños ya crecidos y una pareja de camino a la madurez, Mira lo que has hecho estrena este jueves en Movistar+ los dos primeros capítulos de su tercera y última temporada. A su creador, Berto Romero, también protagonista de la serie junto a Eva Ugarte, le ha costado tres años explicar en ella su visión realista de un hecho tan complejo como la paternidad, en el que hay miserias que generan situaciones tensas y cómicas, pero también muchas otras variables, posicionamientos y matices que la ficción explora.

Pregunta. ¿Ha resultado difícil cerrar una serie tan personal?

Berto Romero. Ha sido muy difícil y he tenido muchas dudas sobre si debía hacerlo o no, porque, por un lado, está la parte personal, emocional y egoísta de querer continuar con algo que a mí me está resultando, por no ser muy exagerado en su definición, maravilloso en todos los sentidos, profesional y personalmente. Pero, por otra parte, también tenía que ser honesto con la serie. Creo que si tengo la oportunidad de cerrarlo sin dejarme nada y con la sensación de que todo lo que he contado no solo lo he contado bien, sino de forma superlativa (he podido contar incluso más cosas de las que pensaba) yo me voy muy satisfecho. He sufrido cerrando, pero también lo he disfrutado mucho. Se disfruta mucho escribiendo el final de una serie y poniendo el broche de oro a todo, teniendo la conciencia de que a los personajes no les queda más recorrido por hacer.

P. ¿Cree que una cuarta temporada con toda la familia confinada en casa por la pandemia podría haberle dado juego?

B. R. Sí, pero creo que todavía está tan caliente el tema que no sabría por dónde cogerlo. Habría que hacerlo en plan documental y la serie no es documental, coge la realidad y la transforma en otra cosa. Eso necesita tiempo y reflexión.

P. Ha hecho una arriesgada apuesta de estilo con los prólogos oníricos que introducen cada capítulo.

B. R. Al cerrar la serie, queríamos hermanar la tercera temporada con la primera, que jugaba mucho con estas visualizaciones de lo que piensan los personajes. A esta nueva temporada esto le venía muy bien, porque habla de miedos, de pesadillas, de temores, por ese punto onírico que dan las ensoñaciones, los principios de capítulo que descolocan. Y también había una voluntad ambiciosa de ir un poco más allá, de llevar la serie a lo máximo que nos permitiera sin que pareciera otra cosa, apretar el motor al máximo de revoluciones y ver hasta dónde podíamos llegar escribiendo esto. Jugar con los géneros. Tenía la sensación de que, ya que acabo la serie, vamos a jugar con todo lo que podamos, con una escena bélica, una de terror, una futurista...

P. Más allá de seguir plasmando la realidad de la vida de unos padres, esta temporada introduce reflexiones sobre temas como el uso de las pantallas, los límites del humor...

B. R. Esto viene en el propio ADN de la serie. Desde el primer momento hemos entrado a destripar cada situación. Al principio, con la crianza de los bebés; en la segunda, con las relaciones de pareja y con cómo interfiere en ellas el trabajo. Siempre hemos ido muy a fondo. Y aquí, como fin de fiesta y última parada de estos dos personajes en su viaje hacia la madurez, había que enfrentar problemas serios. Y para un cómico qué problema hay más serio que ser puesto en duda, que se lo juzgue, que se le hagan escraches. Y para un personaje como el de Sandra igual. Para una persona tan sólida como ella qué es lo peor que puede pasar. Todo está sembrado en la primera temporada, donde ella, que es anestesista, le dice a Berto: «Es que si tú fallas en tu trabajo no pasa nada, pero si yo fallo, la gente muere». Y en la tercera temporada vemos que no, que cuando Berto falla en su trabajo de cómico sí que pasan cosas y muy graves. Sí que nos hemos atrevido, pero sin tener la sensación de hacer algo diferente a lo hecho hasta ahora, sino de seguir el camino de evolución.

P. El personaje de Eva se enfrenta ahora a un nuevo trabajo. ¿Cuál ha sido su evolución con la maternidad?

Eva Ugarte. Igual que en la primera temporada la vemos con miedos angustias e inquietudes de cómo es ser madre, a Sandra seguimos viéndola muy sólida. No se rompe. En la segunda temporada pasa por una crisis, pero ella sigue. Y ahora se lleva un susto, porque tiene un fallo en su trabajo y, a raíz del miedo, se autocastiga a seguir estudiando. Todo el cambio es interesante por el hecho de ver a una Sandra más vulnerable, más frágil. Ahora que todo parece estar más ordenado en su vida, el cambio tan fuerte de trabajo y de meterse en cosas que nunca habría imaginado resulta interesante, porque eso le pasa también a una madre. Una madre se equivoca, mete la pata, es la más perfeccionista del mundo y aprende mucho de sí misma con sus errores. Sandra aprende a ser madre.

P. Ya al final del camino, ¿dirían que la serie ha resultado disuasoria para quienes piensen en ser padres?

E. U. A mí lo que más me llega es que la gente empatiza, sobre todo padres primerizos, al ver que de repente alguien le pone humor a eso que a ti te está costando horrores, como es el no dormir, y encima cuenta chistes y juega contigo. Y tiene el morbo de qué es real y qué no. La serie es un juego tan divertido que siempre hay algo con lo que identificarse, porque va de ser padres, pero también de ser hijos.

B. R. He tenido que escuchar durante tres temporadas que la serie es un método anticonceptivo y me he guardado para el final la respuesta, la carta de explicarle a la gente que la experiencia de la paternidad te lo da todo, no solo te da lo malo. Creo que la serie ha ido evolucionando y se ha ido encargando de dejar claro que no era una historia solo para padres primerizos, sino para gente que está en un determinado momento de su vida en el que tiene que ocupar un espacio distinto al que tenía. Para mí, al ver todo el conjunto, es más importante la sensación que tienes cuando dejas de ser el hijo y pasas a ser el padre y que gana al mero hecho de cambiar pañales o de enfrentarte con problemas derivados de tener un bebé.

P. ¿Por qué los inconvenientes se caricaturizan más?

B. R. Es un camino de ida y vuelta, porque cuando empezamos ejercíamos una especie de reacción a cómo se habían tratado la paternidad y la maternidad en la ficción, que siempre era de una forma muy idealizada. Nosotros entramos en la serie con una primera escena que es ver un parto con alguien al que le salpica sangre y heces en la cara. El posicionamiento era muy claro de enseñar la miseria que hay aquí. Pero cuando llegamos al final del camino no podemos evitar decir también que no solo era miseria, porque eso sería una visión simplista del asunto y si por algo se ha caracterizado Mira lo que has hecho es por intentar ver las cosas como son. Me ha costado tres años explicarlo todo, pero me siento muy satisfecho de ver que hablábamos de todo el asunto en general, que es muy complejo.

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