Más locura y humor absurdo en la temporada final de «Justo antes de Cristo»

Xosé A. Touriñán interpreta de nuevo a un Agorastocles «muy cambiado»


Redacción

Justo antes de Cristo, la comedia capaz de conjugar el día a día de un campamento romano con problemas de la vida moderna, cierra el telón con una segunda temporada que, aun rozando lo absurdo, ofrece un final coherente y redondo. Justo antes de Cristo, cuya segunda temporada completa estará disponible en Movistar + a partir del 13 de marzo, se concibió como lo que es a día de hoy: una comedia de humor loco capaz de mezclar personajes romanos en plena batalla y filosofía clásica con un lenguaje moderno y totalmente «españolizado».

Similar al caso de la serie Vergüenza, que tardó ocho años en ver la luz hasta que fue rescatada por Movistar, Justo antes de Cristo es una ficción que, como explican sus creadores, Pepón Montero y Juan Maidagán, estuvo varios años en un cajón por no encontrar una televisión que apostara por un formato de sitcom de 25 minutos. «Hicimos unos sketches hace mil años para Paramount Comedy. Eran dos romanos hablando de la vida en el campamento, luego nos quedamos en paro y dijimos 'vamos a desarrollar esto' y escribimos el primer capítulo y una Biblia. El proyecto dio un montón de vueltas durante años por muchas televisiones. Nadie lo quiso hacer», explica Montero en una entrevista con Efe. Y añade: «De repente, hablamos con Movistar y no nos acordábamos de esta serie. Les ofrecimos otra que no les encajaba en ese momento y al preguntarnos si teníamos otra cosa, sacamos esta del cajón».

Por su parte, es Maidagán quien expone a Efe sus «ganas» de llevar a cabo un proyecto de estas características: «Teníamos ganas de hacer una serie de 25 minutos. Esta era la oportunidad perfecta y el hecho de que fueran temporadas cortas, a la hora de contar una historia con su principio y su final nos hacía que estuviéramos muy a gusto con el formato». En esta segunda temporada, la cual ambos guionistas definen como «más absurda y más loca», se une al equipo de dirección Nacho Vigalondo (Colossal), quien reconoce haber trabajado a placer y siguiendo las directrices de Montero y Maidagán. «Yo no decidí nada. Yo me sometí a las órdenes de Juan y Pepón y estoy encantadísimo. Ya había una estructura hecha de cumplir un papel similar al que cumplió (Borja) Cobeaga en la primera temporada», explica Vigalondo, quien ha dirigido los tres primeros capítulos de esta temporada final, dejando los tres últimos a Montero. «Creo que está llena de sorpresas, que pasan muchísimas cosas. Y, además, hay ciertas tramas que parecían enterradas que van viendo la luz y van llevando a un final de temporada bastante interesante y muy divertido», declara a Efe Julián López, quien se vuelve a poner en la piel de Manio, el personaje protagonista. «Me gustaría que el público se quedara con lo que me quedo yo, con que Manio es un personaje muy bonito. Desde el punto de vista del actor, yo pensaba '¡Qué caramelo de personaje!', con ese enfrentamiento interno, con el honor, con lo que debe o no debe hacer", indica el actor, quien considera que esta segunda temporada "complementa muy bien a la primera". En esa misma línea, es Xosé Touriñán, Agorastocles en la ficción, quien subraya que la historia, en esta segunda temporada, "acaba dando un giro muy grande" y ofrece una visión más profunda y completa de los personajes. "De Agorastocles vais a ver un montón de caras que no se han visto en la primera temporada. Acabamos la temporada con Agorastocles yéndose y en esta vuelve para reencontrarse con Manio. Está muy cambiado y pasa por lugares donde sí había estado antes pero ahora lo hace de una manera más límite", apunta Touriñán. Por su parte, es Cecilia Freire, que interpreta a Valeria, quien reconoce que su personaje "lo pasa fatal", pero que es ahí, en ese punto de sufrimiento, donde esta la gracia de la historia. "Ella va ahí como una kamikaze. Lo pasa fatal y es muy gracioso verla sufrir. Yo creo que he llorado más en esta temporada que en algunos dramas", confiesa a Efe la actriz, quien destaca el papel "reivindicativo" de su personaje como una manera de dar voz a esas mujeres silenciadas a lo largo de la historia. "Pienso en todas las mujeres que han estado silenciadas en la historia, que han estado ahí haciendo la guerra en el único ámbito que les han dejado y han pasado sin nombres y apellidos y me parece una reflexión interesante", concluye Freire. 

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
3 votos
Tags
Comentarios

Más locura y humor absurdo en la temporada final de «Justo antes de Cristo»