Juego de Tronos: ¿demasiada oscuridad en la batalla de Invernalia?

El tercer capítulo de la octava temporada ha abierto el debate sobre las imágenes: algunos espectadores se preguntaron si se debía a un fallo técnico, los creadores de la serie defienden este tenebrismo y hay expertos que dicen que fue para ahorrar en los efectos


Madrid / Colpisa

Ya lo dijo Melisandre: «La noche es oscura y alberga horrores».Pero quizás La larga noche del tercer capítulo de la octava temporada de Juego de Tronos fue demasiado oscura para algunos fans. Llamándose Invernalia el lugar de los hechos, no es probable que allí luzca el sol. Pero las imágenes llevaron a preguntarse a muchos espectadores si se debía a un fallo técnico de HBO y Movistar Plus, las plataformas que emiten la serie en España.

La batalla de las huestes de Daenerys Targaryen y Jon Snow contra el ejército del Rey de la Noche obligó a muchos a achinar los ojos y a trastear en los controles de luminosidad del menú del televisor. Pero no. El tenebrismo pictórico era una decisión creativa de sus responsables, que forzaron la máquina aun sabiendo que hay fans de Juego de Tronos que ven sus capítulos en el móvil, la tablet o un portátil de trece pulgadas.

¿Por qué aceptamos la oscuridad en una película y no en una serie? Cuando Stanley Kubrick rodó Barry Lindon quiso reflejar la iluminación de los castillos y palacios en el siglo XVII. Así que encargó a la NASA que modificara un objetivo Zeiss con el que pudiera rodar a las luz de las velas con película fotoquímica, una hazaña técnica recompensada con el Óscar a la mejor fotografía.

El tercer episodio de la octava temporada de Juego de Tronos ha contado con un presupuesto récord de 15 millones de dólares y ha tardado once semanas en rodarse. Ha contado con la más avanzada tecnología digital. ¿Qué ha pasado entonces?

La respuesta nos la proporcionan directores de fotografía, que son quienes más sufren cuando ven en un cine cómo su película se adultera al proyectarse con una luz del proyector gastada. Por un lado, el sistema de compresión de series como Juego de Tronos para emitirse en streaming provoca que no lleguen hasta nosotros con la mejor calidad. Algo parecido sucede con el sonido en el formato MP3. Por otro, nuestros televisores cuentan con infinidad de opciones de regulación, aunque tendemos a elegir el modo de imagen «viva» o «dinámica», que satura la luminosidad y el color. Lo mismo hacen en los centros comerciales, donde las teles se venden emitiendo imágenes en altísima definición con un brillo que daña la vista. Claro que, en la bulimia de series, al final no importa tanto cómo se vean sino tuitear sobre ellas.

La postura del responsable de fotografía

Fabian Wagner, el responsable de la fotografía del episodio La larga noche, indicó a la revista Wired que «desafortunadamente, mucha gente ve la serie en pequeños dispositivos, como iPads, y esto no le hace justicia de ninguna manera a un espectáculo como este». También apuntó que muchos no saben ajustar sus televisores de forma adecuada.

Expertos señalan que la oscuridad permite abaratar costes, porque se camufla todo y no hay que ser tan detallistas con los efectos como si las escenas transcurrieran a plena luz del día. Pero Wagner defiende que esta opción oscura es una cuestión de estética, de transmitirle a espectador la atmósfera adecuada para vivir la batalla, la inquietud de los asediados, su confusión. «Rodarlo de otra forma hubiera estado mal. Todo lo que queremos que la gente vea está ahí», explicó. «Los creadores decidieron que este tenía que ser un episodio oscuro. Hemos vistos muchas escenas de batallas durante estos años, para impactar de verdad y cuidar a los personajes tienes que encontrar una forma única de retratar la historia», afirmó.

 

El Caminante Blanco español que aterrorizó a Arya en Invernalia

B. P. L.

El actor Javier Botet encarnó a uno de los muertos que persiguieron a la joven Stark en la tensa escena de la biblioteca de «La larga noche»

La larga noche de Juego de tronos albergó horrores, oscuridad y también muchos secretos técnicos que HBO revela en un vídeo con el «así se hizo» que ya suma millones de reproducciones en YouTube. En él, sus responsables revelan que uno de los Caminantes Blancos que aterrorizó a Arya Stark cuando buscó refugio en la biblioteca de Invernalia es el actor español Javier Botet.

Botet (Ciudad Real, 1977) cuenta con una larga trayectoria en el cine de terror impulsada por sus especiales características físicas. El actor padece el síndrome de Marfan, que le otorga un aspecto físico peculiar de huesos extremadamente largos e hiperlaxitud de algunos tejidos sumado a sus dos metros de altura y complexión delgada.

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