«Catastrophe»: No comieron perdices y fueron moderadamente felices

La ácida comedia sobre una pareja de mediana edad, creada y protagonizada por Rob Delaney y Sharon Horgan, cierra magistralmente su cuarta y última temporada


Rob Norris y Sharon Morris empezaron su historia de amor en un orden de acontecimientos poco protocolario. Primero, un romance casual entre dos desconocidos da lugar a un embarazo accidental. Rob, un publicista estadounidense en viaje de negocios, se instala en Londres para apostar por una relación al límite con una maestra de origen irlandés. Llega entonces la boda, un parto traumático, el desafío de conocerse a marchas forzadas, un segundo hijo y, en medio de esa zona de guerra, la vida imperfecta de una pareja de mediana edad que protagoniza las cuatro temporadas de Catastrophe.

Igual que ocurre con el amor entre Sharon y Rob, esta versión cáustica y realista de la comedia romántica podría haber dado mal resultado de no ser por la química que existe entre sus creadores y protagonistas dentro y fuera de la pantalla, y que es la clave para que el espectador se enamore de dos personajes cargados de defectos, que se dicen sus verdades a la cara y necesitan odiarse de vez en cuando.

Los actores Sharon Horgan y Rob Delaney se conocieron por Twitter. Se hacían reír mutuamente y crearon a distancia esta serie, basada en experiencias reales de cada uno con sus respectivas familias e hijos, sin saber si su relación funcionaría en la distancias cortas. Sí lo hace y el magnífico final de la serie es de los que dejan un pequeño vacío en el espectador. Cuenta, además, con el aliciente de ser el último trabajo de Carrie Fisher, la eterna princesa Leia, que encarnó a la madre de Rob y cuya muerte en la vida real traspasa la ficción.

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«Catastrophe»: No comieron perdices y fueron moderadamente felices