Los consejos de los expertos en los días previos a la selectividad: «Está pensada para aprobar»

Jorge Noya
JORGE NOYA REDACCIÓN / LA VOZ

SELECTIVIDAD

Estudiantes preparando los exámenes de la PAU en la biblioteca Rosalía de Castro, en el campus de Ourense, este jueves
Estudiantes preparando los exámenes de la PAU en la biblioteca Rosalía de Castro, en el campus de Ourense, este jueves MIGUEL VILLAR

Profesores y orientadores coinciden en la importancia de ceñirse a lo que piden los enunciados y recomiendan cuidar la presentación y la ortografía

30 may 2025 . Actualizado a las 11:02 h.

Si el diccionario recogiese las emociones que genera una palabra, la acepción de «selectividad» la completarían el nerviosismo y la incertidumbre. Son las sensaciones que desde septiembre se palpan en las aulas de 2.º de bachillerato y que estos días se intensifican entre los estudiantes que enfrentan la ahora rebautizada PAU 2025 (prueba de acceso a la universidad). «Pero hai que concienciarse e sacar o medo», recomienda Raquel Iglesias, profesora de Historia en el IES Xelmírez I de Santiago. Porque para salir con éxito de los exámenes, afirma esta docente, hay una condición inexorable: «Ter desenvolvido unha estratexia clara durante todo o curso».

Preparar esa estrategia ha sido toda una carrera de fondo y en ella se han involucrado docentes y familias. «Pero lo duro ya está hecho», añade Ana Torres Jack, orientadora en el IES Plurilingüe Eusebio da Guarda de A Coruña. Su consejo para estos días es prepararse física y psicológicamente, para así concentrarse y superar los obstáculos que la ansiedad pone por delante. Descansar es fundamental. Tanto como preparar las cuestiones clave de cada examen para así dominar lo más importante. «E para iso hai que facer esquemas e repasalos antes de cada proba», refuerza Iglesias.

Repasar y ordenar las ideas es una máxima repetida por todos los expertos para superar la sensación de adversidad, que este año se acrecienta porque los estudiantes estrenan sistema. La gran novedad estriba en que se reduce la optatividad y en que se añade una pregunta competencial, donde se pretende que los alumnos prioricen el análisis y la reflexión crítica frente a la memorística.

«Os exames están pensados para que o alumnado gañe tempo para reflexionar e estruturar mellor todas as preguntas», describe Pedro Armas, que fue presidente de la CIUG (la comisión que organiza y elabora las pruebas) hasta el curso pasado. Otra de sus recomendaciones es repasar el protocolo de las pruebas, que incluye «todos os requisitos e pasos do procedemento». Ahí entran detalles que aparentan menores pero que acaban resultando muy importantes. El alumnado no puede olvidarse del DNI (sin él no se permite el acceso a las aulas) y de su material de trabajo: varios bolígrafos, lápiz y goma.

Con ello en orden, los alumnos cuentan con un máximo de 90 minutos para realizar las pruebas. Y con ese tiempo no hay una regla matemática que garantice el éxito, pero sí una serie de pautas que sirven para asegurarse un buen desempeño. «Lo primero es hacer una lectura comprensiva de los enunciados, para no interpretarlos mal y ajustarse a lo que piden», explica Ana Torres. De hecho, sería ideal ir anotando ideas que puedan ser útiles después y «perder cinco ou dez minutos, ao principio, para facer un esquemiña antes de poñerse a escribir ás toas», añade Raquel Iglesias, que recomienda dedicar unos veinte minutos a cada una de las cuatro preguntas que hay que resolver en los exámenes.

La presentación, fundamental

Los expertos coinciden en la utilidad de estos consejos para disipar los nervios. Si se tienen que enfrentar a la temida impresión de quedarse en blanco, Torres apela a «abrir un poquito la mente y buscar un simple dato, una gráfica o un dibujo» que les pueda remitir a ese concepto que parezca haber caído en el olvido.

Hay más recomendaciones: nunca escribir el nombre en las hojas (los exámenes solo se pueden identificar con las pegatinas pertinentes). «E hai que responder sempre ao que se pide e ter unha caligrafía minimamente lexible», esgrime Xurxo Pereira, profesor de Griego y corrector de la selectividad. La coherencia y la ortografía deben cuidarse en los textos, porque no solo forman parte de la calificación final de los exámenes (pueden restar hasta 2 puntos en Lengua o Lingua). También modelan la percepción de quienes ponen la nota. Cada docente revisa un centenar de pruebas.

Los criterios para corregir son objetivos, pero la subjetividad entra en juego cuando se habla de la presentación. «Se teño diante dous exames co mesmo contido e un deles está desordenado, vai ter peor nota», añade Pereira. Antes de entregar el examen, es primordial revisar las páginas del cuadernillo donde se realizan los ejercicios. «E se nos damos conta de que un está mal, facer borranchos queda moi feo; é mellor tachalo cunha simple cruz e volver resolvelo máis adiante». Ante cualquier duda técnica (no de temario), «só teñen que levantar a man e os vogais acudirán ao momento», recuerda Pedro Armas.

Con todos estos consejos sobre la mesa, la experiencia confirma que el criterio que reina entre los correctores es el in dubio pro reo: «Hai que ser sempre moi xustos, pero entre un aprobado e un suspenso, óptase polo aprobado», confirma Iglesias. 

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