Eva Sández, psicóloga: «Los estudiantes de selectividad deben beber 2 litros de agua al día»

SELECTIVIDAD

MARCOS MÍGUEZ

Por su consulta pasan muchos chicos estresados por el fin de curso, por eso esta experta nos da las recomendaciones para que los exámenes de la ABAU no se conviertan en un suplicio. «Cada dos horas hay que hacer un descanso de diez minutos», avisa

22 may 2021 . Actualizado a las 05:00 h.

Está acostumbrada a tratar a estudiantes que, llenos de ansiedad, colapsan en el fin de curso, y también a otras muchas personas que están opositando y necesitan pautas para sacar el máximo rendimiento. Por eso la psicóloga Eva Sández recomienda que cuando el estrés por los exámenes ahoga, sigamos una serie de recomendaciones que favorezcan que la mente esté lo más despejada posible. ¿Y si nos quedamos en blanco?, le preguntamos. Ella es todo respuestas

-¿Qué suelen hacer mal los chicos cuando estudian a final de curso?

-No tomarse los descansos que la mente necesita. Los agobios de ‘no me va a dar tiempo’ hacen que apuren materia y es lo peor a nivel cognitivo. Para afianzar contenidos, la mente necesita descansar.

-¿Cada cuánto hay que descansar entonces?

-Hay estudiantes que rinden mucho y dos horas se les pasan volando; otros van más lentos y a la hora necesitan un descanso. Lo adecuado es que cada dos horas descansen 10 o 15 minutos para hidratarse.

-¿Por qué es tan importante el agua?

-Porque cualquier etapa de ansiedad, y con los exámenes la hay, se inhibe la sensación de sed. Es frecuente que la gente te diga que se le queda la boca seca. Realmente estamos cogiendo saliva, recursos fisiológicos, por eso es importante hidratarse bien y comer. Si estudias, es fundamental también la nutrición. No podemos llegar a los exámenes débiles. Hay que beber dos litros mínimo de agua cuando se está estudiando y comer bien y sano para que los procesos cognitivos funcionen.

- ¿Cada cuánto hay que parar para comer?

-Lo adecuado es comer cada cuatro horas, hablamos de estudios que requieren atención, memoria y concentración. Si desayunas a las 9, a media mañana deberías tomar algo de fruta o unos frutos secos.

-¿Cuántas horas tienen que estudiar al día para la ABAU?

-Si acabaron las clases y están centrados en eso, pueden estudiar cuatro horas por la mañana y cuatro por la tarde. Con un buen descanso para comer y durmiendo ocho o nueve horas al día. Si se dan el atracón de horas de estudio y están hiperestimulados, tampoco duermen bien y les perjudica.

-¿Deben romper también la rutina?

-La actividad física es importantísima. A muchos de mis pacientes que están opositando y que tienen mucha ansiedad les recomiendo algo de actividad. No hace falta que sean grandes ejercicios de gimnasia. Puede ser pasear, o cada dos horas, en lugar de estar con el móvil, sumando más hiperestimulación, darnos una vuelta por el pasillo. Se trata de mover el metabolismo para que las neuronas respondan.

-Una vez que llegamos al examen, ¿qué rutina hay que seguir?

-Los repasos de última hora perjudican y mezclan conceptos. Ese colapso de los últimos minutos no es adecuado. Unas dos horas antes hay que parar y hablar de otras cosas, relajarse e imaginarse aspectos agradables: ‘Cuando acabe los exámenes, me voy a la playa, o hago esta excursión’. Todo esto es para que la mente entienda que hay un refuerzo positivo por el trabajo bien hecho. Si el examen lo tienes a las diez, a las ocho tienes que cerrar los libros.

-¿Algún otro consejo?

-Es muy importante no hablar en grupo de los temas del examen: ‘¿Qué caerá? ¿Qué no caerá?’. Esa hiperestimulación entre compañeros, en plan monotema, perjudica porque le estamos enviando a la mente señales de alarma. Hay que procurar que la mente entienda que hay vida más allá de la selectividad.

-¿Y si nos quedamos en blanco en el examen?

-Lo primero, descansar, no hay que obsesionarse con recordar y recordar y leer ocho veces la pregunta. Deja el bolígrafo, respira profundamente para oxigenar la mente y vuelve a la relajación-imaginación, debes visualizarte de otra manera, y cuando relajes, puedes hacer un esquema para arrancar. Lo importante ahí es relativizar ese examen, pensar que es otro más del instituto. Si te autoexiges, la mente lo va a rechazar más, pero si has estudiado, los conceptos vuelven.