Dificultades para cumplir las medidas de distanciamiento en la primera mañana de selectividad 2020 en A Coruña

Esta mañana, los alumnos de segundo de bachillerato se enfrentaban a la ABAU en plena «nueva normalidad». Algunos profesores se quejaban de la acumulación de varios grupos de alumnos a la entrada de las facultades.

T. R.
Redacción/ A Coruña

La selectividad ha comenzado esta mañana con la prueba de historia, entre exigentes medidas de seguridad como el distanciamiento social y el uso obligatorio de mascarilla en los espacios comunes. Desde la Comisión Interuniversitaria de Galicia (CIUG) se ha enviado un documento que explicaba a los futuros universitarios las medidas obligatorias ante esta excepcional y recordada ABAU. Este año, además de los bolígrafos y sus recargas, se permitía la entrada al aula con gel hidroalcohólico, pañuelos de usar y tirar y una botella de agua.

Eran las 8.30 de la mañana y solo quedaban 45 minutos para diese comienzo el primer examen que sentaría las bases para esta convocatoria en plena nueva normalidad. Había nervios en el ambiente, repasos de última hora y el virus no era la preocupación principal: « Por un lado estoy más relajada, y por otro, tengo más miedo. Pienso que podrían poner las pruebas mas fáciles o todo lo contrario, al haber más opciones hacerlas más difíciles» declaraba Lucía Díaz frente a la Universidad de Ingeniería de Caminos con los apuntes en la mano. Lucía, y las dos integrantes del grupo en el que estaba, Marta Taboares y Zaira Arca respondían al unísono en cuanto se le preguntaba si los exámenes de este año deberían ser más fáciles: «Sí, porque lo tuvimos bastante más complicado». A la misma pregunta, otros alumnos consideraban que hacer un examen más fácil sería injusto para quienes pretenden entrar en carreras con altas notas de corte: «Es suficiente con que hayan ampliado las opciones, como para que ahora regalen las notas» reconocía otro de los estudiantes, Ángel Caamaño.

En las instalaciones había alumnos más calmados, como Silvia Fernández que se presentaba a la prueba por segunda vez para realizar asignaturas optativas. Reconocía que estaba tranquila respecto a los exámenes pero más preocupada por el contagio del covid-19: «Intenté separarme al ver que se acumulaba mucha gente en la entrada». Ángel añadía que no le daba «miedo» pero sí «respeto». Marta Naveira señalaba que iba relajada ante los exámenes, pero le imponía «ver a sus compañeros en esta situación de tensión».

La docencia online 

La pandemia, que llevó al confinamiento de toda la población en España desde marzo, interrumpió la preparación de una de las pruebas más decisivas para estos alumnos. No obstante, todos relativizaban la situación y la afrontaban con el mayor sentido común posible: «Este año, al igual que otros, se trata de estudiar. También pienso que las optativas serán mucho más fáciles gracias a las opciones ampliadas» añadía Ángel Caamaño. Muchos estudiantes, como Martín López, reconocían estar nerviosos pero preparados para «sacarlo lo mejor posible».

La vuelta a clase apenas se hizo efectiva, por lo que la preparación del tercer bloque temático se hizo de manera virtual: «Las dos primera evaluaciones, que se dieron de forma presencial, nos permitieron llevar la mayoría del temario bien preparado. Sin embargo, hubo contenidos en el tercero que no se trataron en profundidad» añadía Martín al comentario de su amiga Marta. Ambos pensaban que esta selectividad debería haber supuesto «condiciones más fáciles para los alumnos».

El apoyo de los familiares

A pesar de las caravanas de coches que recorrían el campus universitario de Elviña, había padres y madres que prefirieron esperar a que sus hijos entrasen a los centros. Se mantenían distantes a los grupos de estudiantes y se dedicaban a comentar la organización o los horarios de entraba y salida.

Explicaban que esta situación les había cogido a todos por sorpresa y la consideraban como una desventaja: «La excepcionalidad de esta etapa impidió la asistencia a clase de forma presencial e impuso la docencia telemática, la cual nunca es comparable» señalaba Nel Robado. «Además, alargó todo el proceso y tiempo de espera». Algo que, una de las madres, Marifé Miragalla, concluía con un «todos han estudiado muchísimo en estos meses».

Los familiares que se encontraban en el campus, al igual que los jóvenes, no coincidían en las facilidades a la hora de corregir: «Prefiero no meterme. Lo normal sería que fuesen justos, equitativos y objetivos» añadía Teresa, una de las madres que se encontraba en frente de la facultad de Ingeniería Informática.

Las correcciones serán igual de exigentes que en años pasados

Segundo de bachiller es un curso que se orienta a la preparación del alumno para realizar esta prueba. Desde el equipo docente, que además se encargaba de vigilar la realización de los exámenes, reconocían que una de las principales preocupaciones durante los últimos meses habían sido «los alumnos más vulnerables» en cuanto a recursos e instrumentos para acceder a las clases telemáticas.

Dificultades que intentaron «paliar en la medida de lo posible» señalaba una de las profesoras presente en las instalaciones, Julia Losada. La docente hizo especial hincapié en el esfuerzo que tanto los alumnos, como el equipo de profesores, habían hecho durante estos tres meses, y consideraba que el Covid-19 un motivo que dificultase la entrada a la universidad: «La pandemia fue un impedimento importante, pero se intentó paliar en la medida de lo posible, por lo que no creo que suponga una barrera de acceso».

Sin embargo, los profesores que además de vigilar, pueden llegar a corregir hasta 125 exámenes de media, reconocían que selectividad traería consigo «los mismos criterios de corrección que en años anteriores y según indica la normativa.»

Susana Parguiña, docente universitaria y supervisora durante esta prueba, destacaba «la fuerza de voluntad extra» de los alumnos. Al igual que su compañera de profesión, no consideraba que esto supusiera un impedimento para los jóvenes, que «llegarían a la universidad igual de preparados que generaciones anteriores».

Un mes extra de estudio para la convocatoria

A lo largo del confinamiento, los alumnos también tuvieron momentos para la frustración. Teresa y Almudena reconocían que sus hijos «afrontaron la situación como pudieron y con mucho trabajo personal, sin la supervisión directa del profesor». Sin embargo, también apuntaron al igual que Fang, otra de las madres, que la docencia telemática no había sido del todo una experiencia negativa: «Yo creo que este confinamiento ayudó a los estudiantes. Al menos a mi hija ganó un mes y venía más calmada».

Algo que quedaba claro a las puertas de los centros universitarios era que el virus no era el principal foco de atención. Todos los asistentes llevaban mascarilla, pero la distancia social resultaba más difícil de cumplir: «El protocolo de seguridad aquí fuera es otro mundo» Luis Montanegro, profesor y vigilante durante la prueba. Incluso, alguna conserje de la universidad se vio obligada a pedir metros extra entre los grupos.

No obstante, el protocolo de entrada a las aulas de examen se cumplirá estrictamente: «Se reduce muchísimo la presencia y número de alumnos por aula. Se seguirá un protocolo muy riguroso de entrada, del cual se encargará el responsable de cada centro para que se entren con el debido orden y distancia. También se escalonará la entrada. Por último todas las aulas contarán con mascarillas de repuesto, gel hidroalcohólico y bolígrafos de respuesta para que no se necesario un préstamos de material entre alumnos» explicaba Losada.

El jueves finalizará esta jornada de ABAU marcada por la excepcionalidad del año 2020. Punto y final que todos los alumnos piensan celebrar teniendo en cuenta que no habrá lugar para grandes fiestas. Una pequeña reunión entre amigos será la opción más valorada.

Todo preparado para el inicio de la selectividad «más segura» en A Coruña

R.D.

Las pruebas ABAU, custodiadas en un furgón de seguridad, serán desinfectadas con un viricida antes de entregarlas a los 2.835  alumnos que se examinan en A Coruña

Los exámenes de la ABAU, la selectividad, ya han llegado este lunes a la Escuela de Caminos. Custodiadas y en un furgón de seguridad, las pruebas para los 2.835 alumnos de 66 centros diferentes que se examinarán a partir de este martes en el campus de Elviña serán ahora pulverizadas con un aerosol viricida por seguridad frente al covid, operación que se repetirá una vez los estudiantes las entreguen, ya cubiertas. Como medida de seguridad, y pese a que la Sociedad Española de Virología descarta cualquier posibilidad de que el virus permanezca vivo en el papel o el cartón pasadas 3,5 horas, este año los paquetes de exámenes no se entregarán a los correctores hasta pasadas 24 horas. 

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