«No vamos a imponer un 'look' para selectividad ni coletas ni trenzas»

Hay que mantener los pabellones auditivos despejados, y no sirven cualquier calculadora ni ciertas partes del diccionario


santiago / la voz

«No vamos a imponer un look para selectividad ni a pedir que vayan con coleta o con trenzas». Lo decía ayer el delegado de la CIUG, Pedro Armas. Pero sí, han sido no pocos los estudiantes que han optado por recogerse el pelo para hacer los exámenes. ¿Por qué? Para evitar que los profesores encargados de vigilar durante la selectividad los interrumpan en medio de los ejercicios para cerciorarse de que no llevan ningún dispositivo en la oreja.

Esa, la doctrina de las orejas a la vista, la conocían los estudiantes desde principios de abril, cuando la CIUG distribuyó entre los centros de bachillerato y FP las instrucciones para la realización de las pruebas de acceso a la universidad. «Todos os alumnos e alumnas deberán manter os pavillóns auditivos despexados para a verificación de que non se usan dispositivos auditivos non permitidos», rezaba el documento. No, en realidad no hace falta ir con el pelo recogido y sin gorros, pero sí, sí que hay que mostrar las orejas. Así que fueron no pocos los estudiantes de pelo largo que han optado por la coleta.

No es la única restricción que ha establecido la CIUG durante estos tres días de pruebas. Solo hay dos materiales específicos permitidos: calculadoras y diccionarios de latín. Y no todos.

Por ejemplo, los alumnos que ayer se tradujeron La mosca y la mula y La actividad militar de Escipión el Africano en Hispania del latín tuvieron que separar o grapar las páginas del diccionario con contenidos literarios o de evolución del latín al español. Los apéndices gramaticales sí se podían usar, tanto en latín como en el examen de griego.

No se permite el uso de relojes, ni los inteligentes ni en algunos casos los analógicos Los alumnos que tienen que examinarse de Matemáticas II, Matemáticas Aplicadas a las Ciencias Sociales, Física, Química y Economía de la Empresa pueden usar calculadora, pero no pueden ser programable ni disponer de pantalla gráfica ni permitir la resolución de ecuaciones, operaciones con matrices, cálculo de determinantes, derivadas o integrales. Tampoco pueden almacenar datos alfanuméricos. Si hay dudas sobre un modelo y se comprueba que no es válido, será requisado y el alumno no podrá usar otro dispositivo, aunque cumpla los requisitos.

Tampoco se han permitido teléfonos móviles ni relojes durante la realización de las pruebas. Los smartwatches, por supuesto, estaban terminantemente prohibidos y hubo estudiantes que se quejaron de que les obligasen a guardar incluso los dispositivos analógicos. «La ciencia avanza más rápido que la CIUG», reconocía ayer Pedro Armas.

Tampoco es que sean necesarios los relojes durante la prueba. La mayoría de las aulas en las que se desarrollan los ejercicios cuentan con un reloj de pared -en alguna facultad incluso han proyectado uno en la pizarra-. Además, los miembros del tribunal van informando a los estudiantes de la hora que es para que puedan calcular el tiempo que les resta para completar el ejercicio.

Una confusión entre los exámenes de las dos asignaturas de Matemáticas obliga a usar los ejercicios de reserva

Los mecanismos de seguridad de la CIUG funcionan. Cada año, los directores de los grupos de trabajo de las asignaturas que conforman la selectividad proponen al tribunal único de la CIUG seis modelos diferentes de examen. Por sorteo, se escogen dos. Uno será el titular, el que se reparta entre los estudiantes que realizan la prueba de acceso a la universidad. El otro se convierte en un suplente, en un ejercicio que solo se utiliza en el caso de que ocurra alguna incidencia. Ocurrió ayer, cuando hubo que echar mano de uno de los exámenes de reserva para la asignatura de Matemáticas II, cuyo examen estaba previsto para las 11 de la mañana.

Todo ocurrió a causa de la confusión de uno de los miembros de una de las comisiones delegadas de la CIUG, que desprecintó una de las cajas en las que se guardan los exámenes de Matemáticas II cuando los estudiantes presentes en el aula a las 9 horas tenían que realizar el examen de Matemáticas Aplicadas a las Ciencias Sociales. Como las hojas con los ejercicios ya se habían comenzado a repartir, y para no dejar ningún tipo de margen a una filtración de un examen que estaba previsto que se realizase dos horas después, se dio la orden de que todas las comisiones delegadas echasen mano del examen de reserva.

Necesidades especiales

También ha habido quejas en el colectivo de estudiantes con necesidades especiales, sobre todo aquellos que tienen TDAH o trastornos como la dislexia. El Valedor recomendó el pasado año a la CIUG que se hiciese constar en los cuadernos de pruebas el trastorno de estos estudiantes. No ha podido ser por cuestiones de anonimato, según explicó ayer el delegado de la CIUG, Pedro Armas, aunque se llegó a valorar. Lo que sí se ha adaptado este curso es el tiempo que tienen los alumnos para realizar las pruebas: 25 minutos más que la duración estándar -Galicia es la comunidad que más tiempo da. Y se dan facilidades tanto materiales como logísticas (como la ubicación en el aula).

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