Selectividad: ansiedad ante una vida 'definitiva'


Hoy quiero hablarte a ti, que te presentas a Selectividad o que conoces a alguien que se presenta a esa gran criba entre los sueños y la realidad. Resulta curioso que los sentimientos y pensamientos sigan siendo los mismos que para alguien que se haya podido enfrentar a ella hace diez o quince años: «No lo conseguiré», «Voy a suspender», «Me voy a agobiar», «No entraré en la carrera que quiero»... Miedo, frustración, insomnio, problemas de estómago, irritabilidad? ¿te suena? Si, seguro que sí. ¿Por qué nos invade la ansiedad ante los exámenes? El estrés se apodera de nosotros cuando evaluamos una situación como «peligrosa», que puede producir un cambio (no siempre positivo) en nuestra vida y más aún si ese posible cambio se interpreta como definitivo. Así, le hacemos caso a nuestro Pepito Grillo (nuestra vocecita interior) y nos dejamos llevar por los pensamientos negativos, nos anticipamos y sacamos conclusiones como si fuésemos capaces de ver el futuro. Nos amargamos nuestro presente sin saber qué es lo que va a pasar realmente: ¿Por qué no voy a ser capaz de conseguirlo? ¿Por qué estoy tan convencido de que todo me va a salir mal? Seguro que si empezamos a responder a todas estas preguntas, encontraremos razones de sobra para silenciar o ignorar a nuestro Pepito Grillo y poder así concentrarnos en lo que estamos haciendo y en lo que queremos en el presente.Miles de jóvenes aprueban: empiezan su carrera soñada y luego se dan cuenta de que no se sienten satisfechos, no son felices y cambian de carrera. Y no pasa nada. Otros tantos de miles suspenden y deciden entrar en ciclos superiores para poder acceder a esa carrera soñada, pero por el camino se dan cuenta de que su ciclo les encanta, y cambian. Y no pasa nada. Otros muchos siguen sus sueños pero eso no garantiza que su futuro esté determinado: acaban su carrera soñada, pero no son felices y cambian de profesión. Y tampoco pasa nada. Siempre hay una alternativa, somos puro cambio. No escuches a tu Pepito Grillo.

¿Y qué si realmente sucediese lo que temo? ¿Y si suspendiese? ¿Y si no lo lograse? ¿Realmente sería tan terrible? ¿No podría superarlo? La Selectividad consigue sacar lo peor de nosotros, ¿verdad? Al final se resume en creer que toda tu vida depende de unos exámenes, triunfar o fracasar, de orgullo o decepción. Sin ser capaz de darse cuenta de que no es así, de que no hay un todo o nada en la vida. Que si nos caemos podemos levantarnos y lo haremos fortalecidos. Quizá eso nos haga cambiar de camino, y no es malo. Nuestro futuro no está determinado por nada ni por nadie salvo por nosotros. Permítete cambiar, permítete equivocarte, volver atrás, recorrer veinte caminos si es necesario. Suspender no es el fin del mundo, aunque tu Pepito Grillo te diga lo contrario. En serio, no pasa nada. Puedes hacerlo, y si no sale bien, cambia.

Por Elsa Gundín Psicóloga y directora del centro La Realidad Inventada

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