La comisión creada «in extremis» que salvó una fiesta gastronómica con historia de Vedra
VEDRA
Cientos de personas pudieron disfrutar de la Festa de Orella un año más en O Souto
04 may 2026 . Actualizado a las 05:00 h.A todos nos gusta una fiesta, con sus actuaciones musicales, su carpa, su barra, sus puestos de comida... pero pocos dan un paso adelante cuando toca organizarla. Es una responsabilidad y un trabajo ingrato, que solo una minoría reconocen y muchos critican a la ligera, sin haber pasado por esta trastienda. Infinidad de citas que formaban parte del calendario histórico en Galicia han ido desapareciendo por este motivo y a punto estuvo de suceder lo mismo este año con la Festa da Orella de San Fins de Sales, que lleva celebrándose desde finales de los años 80 en Vedra. Sin embargo, surgió una comisión de voluntarios in extremis y, en un par de semanas, hizo posible que cientos de personas disfrutaran ayer de esta celebración en la carballeira de O Souto.
«Non había xente que se quixera poñer á fronte da festa e, ao final, montamos unha comisión de última hora», cuenta un vocal del equipo presidido por Hugo Cepeda. Se abastecieron con 350 unidades de oreja salada y prepararon tres capachos de masa para las orejas dulces. Para llevar la fiesta a buen término, con toda la logística que conlleva, tuvieron que desplegar sus dotes de convocatoria e implicaron a gran parte de la parroquia y amistades, explican agradecidos por este esfuerzo no remunerado: «Moitos levan colaborando dende o venres e hoxe [por ayer] estiveron traballando aquí, no campo da festa, unhas cincuenta persoas no cociñado e atención ao público». No faltó, ni siquiera, el ya habitual sorteo de los dos cerditos (que tocaron a una vecina de San Fins), cumpliendo la tradición, y hasta un nuevo diseño de camisetas y mandiles.
Aunque la lluvia jugó este año en su contra, se sienten satisfechos de haber sacado adelante esta trigésimo sexta edición, en la que la mayor anécdota fue que «houbo festa un ano máis». Bajo la carpa, muchas familias de la zona celebraron el Día de la Madre, que coincide con una cita que desde hace tiempo se celebra también en el primer domingo de mayo. «Isto naceu a raíz dunha sardiñada, que empezou igualmente con choivas, e logo pasouse a servir a orella», explica el portavoz de la comisión.
A pesar de que esta parroquia de Vedra cuenta con una asociación propia para la celebración de sus fiestas (Afesa), la cual se encarga de organizar cuatro citas entre febrero y agosto —Festa dos Dores, Festa da Orella, la Santa Isabel y las Festas do Verán—, esta estructura formal no funciona si no es nutriéndose de voluntarios, aclaran. Por el momento, están aseguradas las siguientes citas de este 2026, dicen, gracias a un grupo de gente en el que «a maioría repetimos na comisión e hai tamén algunha nova incorporación».
Y, mientras unos buscan refuerzos para mantener en el tiempo citas con mucha historia, otros se unen en la comarca para lanzar nuevas propuestas para el divertimento popular. Es el caso, por ejemplo, de la primera edición del Cruceiro Fest, el festival impulsado por la Comisión de Festas do Cruceiro da Coruña (en Santiago), en una apuesta por la música urbana en gallego, el cual se ha encontrado con el respaldo del público desde el momento en que pusieron a la venta las primeras entradas. O, en Boqueixón, el CodeFest, una nueva verbena que desde hace cuatro años ha puesto en el mapa festivo gallego a Codeso, una pequeña parroquia del rural en la que no llegan a los trescientos habitantes y, sin embargo, media docena de amigos ha conseguido que actúen allí las orquestas más importantes cada año, desde la Olympus a la Panorama o la París de Noia.