Diez mil botellas de trece bodegas y la posibilidad de catar sus mejores caldos
VEDRA
Concellos del Ulla aprovechan la fiesta para promocionar su oferta turística
11 abr 2026 . Actualizado a las 05:00 h.La Exaltación do Viño da Ulla se ha convertido con los años en el mejor escaparate posible para promocionar toda la producción de la subona y también de los concellos en cuyo territorio pueden elaborarse estos caldos, que además de la clásica variedad de uva blanca albariño también permiten las elaboraciones con variedades preferentes como loureira o marqués, treixadura y caíño blanco. A ellas se añaden godello y torrontés como uvas autorizadas. Y en el caso de los tintos, el consejo regulador autoriza como preferentes caíño tinto, espadeiro, loureira tinta y sousón, junto a las variedades complementarias mencía y brancellao.La comisión organizadora, que preside Marieli Mogo, avanzó en la presentación de la fiesta que este fin de semana estarán a la venta unas diez mil botellas de vino, una apuesta que confirma el porqué del éxito de esta cita, más allá del enorme trabajo que durante décadas asume la parroquia, que ve complementados sus esfuerzos con el apoyo económico de varias administraciones públicas, y la colaboración del concello anfitrión. «A resposta pode ser fácil: ten o elemento histórico que tanto nos honra, o potencial económico que tanto nos aporta e o compoñente social que tanto nos gusta», argumenta la organización en la publicación oficial de la fiesta. Vedra y los demás municipios incluidos en la subzona del Ulla (Boqueixón, Teo, Padrón, Touro, A Estrada y Silleda) aprovechan esta feria para dar a conocer su oferta turística y también artesanal, con una exposición complementaria que puede visitarse desde la apertura de la feria, este sábado a las once de la mañana.
Comprar un catavinos y usar el aparcamiento oficial, la mejor forma de ayudar
Atrás quedan las largas colas ante las botas gigantes de vinos que durante años inmortalizaban el paso por el campo de la fiesta de San Miguel de Sarandón. Esta bota ya es todo un recuerdo, ya que la forma en la que hoy se disfruta de los caldos del Ulla es con el catavinos de cristal. La organización los comercializa por tres euros, con la posibilidad, al menos en ediciones anteriores, de incluir un muy bien logrado sistema para llevar la copa dejando ambas manos libres. Con él se podrán probar los vinos de las trece bodegas participantes, la opción más factible, ya que el túnel que se estrena en esta fiesta enseguida cubrió sus 60 plazas.
La compra de estos catavinos ayuda a financiar la fiesta, al igual que la recaudación conseguida por el estacionamiento hablitado de forma provisional a escasos metros del campo de la fiesta.