Simulacros que te salvan la vida

Un grupo de 135 alumnos de Boqueixón, Vedra y Touro conocieron mediante realidad virtual lo que se siente al conducir ebrio, volcar y necesitar silla de ruedas

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¿Qué se siente dentro de un coche cuando vuelca? 135 alumnos de Boqueixón, Vedra y Touro experimentaron simulacros de esos que salvan vidas. Probaron a «conducir» ebrios o incluso cómo se manejan aquellos no pueden ver

santiago / la voz

El colegio Antonio Orza Couto, de Boqueixón, se transformó ayer en un centro de realidad virtual para mostrar a 135 alumnos de los últimos cursos de ESO del centro y de colegios de Vedra y Touro el riesgo que supone conducir bajo los efectos de las drogas y el cansancio. Lo que para muchos comenzó como un juego, disfrutando de modernas maquinarias de conducción, terminó con la dura experiencia de sentir por unos minutos cómo es la vida de una persona que necesita una silla de ruedas para desplazarse, ya que esta es una de las consecuencias más graves tras un accidente de circulación.

El grupo de jóvenes pudo conocer también qué es lo que suele ocurrir en el interior de un vehículo cuando vuelca, en el que cualquier objeto, por pequeño que sea, se convierte en un arma arrojadiza que multiplica cualquier riesgo.

Unas gafas especiales, transformadas para que quien se las ponga tenga una percepción similar a la de alguien que se ha pasado con el alcohol, haya consumido otro tipo de drogas o simplemente coja el volante sin apenas haber dormido, fueron sencillas herramientas que enfrentaron a los jóvenes a una imagen desconocida de sí mismos y de sus amistades. La realidad virtual les permitió igualmente experimentar en carne propia cómo responde un vehículo o una moto cuando el asfalto patina o las condiciones de visibilidad no son las más adecuadas.

A tenor de las valoraciones de los participantes, la actividad organizada por el colegio de Boqueixón con el apoyo de su concello y del vecino de Vedra, junto a Fundtrafic, no pudo resultar más fructífera.

Lucía Freire, estudiante de cuarto de ESO en Vedra, se atrevió a experimentar la sensación de volcar dentro de un turismo: «Desde fóra non parece tanta cousa, pero cando estás boca abaixo tes una sensación de moito agobio porque non sentes o chan». También probó con las gafas que te convierten en una persona ebria y no el gustó lo que sintió, de ahí que su rechazo inicial a beber en demasía quedase reforzado. «Vexo ben tomar algo de forma tranquila, pero nada de coche», sentenció. Lo mismo pensó Alexis Heim Iglesias, de Vedra, tras bajarse del coche preparado para un vuelco seguro. «Botar un tempo flotando impresiona bastante», dijo, pero la experiencia le sirvió para aprender a colocar el cinturón de seguridad de forma correcta.

Que hay que huir del alcohol y del volante también le quedó claro a Xurxo Rendo, estudiante de Touro, cuya curiosidad también le llevó a probar las gafas que te alcoholizan y con las que le costó sobremanera «meter o balón na canastra». Más dura fue la experiencia de Miguel Sánchez, de Touro, tras utilizar una silla de ruedas. «Non me gustaría estar na pel de alguén que a teña que utilizar», reconoció.

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