El miedo a multas disparó el registro de perros en el arranque del año

La nueva ley de bienestar animal contribuyó a que se triplicase su regularización

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Santiago / la voz

Perros sin chip, de los que no hay registro de su existencia. Ni de cuando nacen, ni de cuando fallecen. Animales que se saltan todas las vacunas y carecen de los cuidados higiénicos o sanitarios mínimos. No es una situación aislada. «Es mucho más común de lo que parece», indican los veterinarios del área de Compostela. Sin embargo, en los últimos meses se ha producido un avance en este problema. La nueva ley de bienestar animal gallega, en vigor desde enero, supuso un punto de inflexión y las cifras así lo demuestran. El miedo a las multas que introduce disparó en el arranque del año el registro de canes, un trámite obligatorio, que implica también ponerle chip. De media, según los datos facilitados por la Xunta, en el primer cuatrimestre se triplicó la regularización de las mascotas en los concellos de más de 5.000 habitantes de la zona y, en algún caso, llegó incluso a multiplicarse por seis.

Este es el caso de Vedra, donde hubo solo 16 altas en el Rexistro Galego de Identificación de Animais de Compañía (Regiac) entre enero y abril, no obstante supuso una diferencia de un 600 % más de lo habitual. ¿Una casualidad? Los profesionales, que están en contacto a diario con esta realidad, no lo creen, y constatan que se generó cierta alarma social ante las posibles sanciones económicas que podía suponer no tener a los perros en regla, de acuerdo a la nueva norma.

En el Centro Veterinario do Xallas, Santa Comba, explican que tanto en Negreira como en el propio municipio fueron multadas varias personas por no tener a sus mascotas correctamente identificadas. «Estivemos saturados e chegamos a quedarnos sen chips entre unha semana e dez días», cuentan. «É curioso, porque é obrigatorio dende o 2002 e parece que ata que non hai sancións non pasa nada. De feito, aínda seguen chegando moitos cans sen chip, case un 50 %. Nesta zona non hai o hábito de traer os cans á clínica ata última hora, salvo un pequeno grupo de xente que si mostran preocupación por eles», indican.

En general, los veterinarios constatan que en el ámbito rural el problema se agrava. «Ao non vivir dentro das casas a xente pasa por alto máis os coidados mínimos», apunta el veterinario xallés.

Pero la demanda también se disparó en los concellos más urbanizados. «En enero se notó la avalancha, porque a la gente le entró el miedo. Nosotros teníamos chips en stock y no llegamos a agotarlos, pero hablando con el suministrador nos dijo que tuvieron problemas por la sobredemanda», señalan en la clínica Amigos de Santiago, un municipio en el que en poco más de un año tuvo casi tantas altas como perros registrados hay en Lousame.

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