«Fíxenlle unha foto aos reis en Vedra mentres fuxía de Gutiérrez Mellado»

emma araújo SANTIAGO / LA VOZ

VEDRA

álvaro ballesteros

Raiceiros elabora un documental sobre el trabajo del fotógrafo de San Pedro de Vilanova coincidiendo con su centenario

18 ago 2016 . Actualizado a las 05:00 h.

Cuando alguien cumple cien años no se libra de celebrarlo de una forma especial. Pero si ese alguien es una persona como Luis Ballesteros Martínez, fotógrafo centenario de Vedra, lo suyo no es homenajearlo con una tarta y un ramo de flores. Lo que se tercia es un minucioso y entrañable trabajo como el que ha elaborado la asociación Raiceiros, que ha conseguido que su memoria forme parte de la historia reciente del Val da Ulla.

Luis Ballesteros, que a sus cien año conserva tanta lucidez como para dar consejos para lograr una sonrisa justo antes de hacer la foto, fue un hombre de su tiempo. Nació el 16 de agosto de 1916, pero sus padres lo inscribieron diez días más tarde, festividad de San Luis, de ahí su nombre. Con apenas cuatro años, sus padres murieron a raíz de los coletazos de gripe de 1918, por lo que uno de sus tristes recuerdos es que nunca pudo fotografiarlos, como sí hizo con la práctica totalidad de los vecinos de su parroquia y de la zona del Val da Ulla. Su amor por la cámara le llegó de su etapa como soldado en la Guerra Civil. Al regresar a Vedra y tener que inscribirse en algún oficio, lo hizo como fotógrafo, «así, sen máis coñecemento que o de sacarlle fotos a todas as cousas que me gustaban», relata.

La fotografía lo acompañó toda su vida pero su sustento se lo debe a que era «moi polifacético, tiña unha cantina, pero o mesmo tiraba unha foto que facía unha escritura ou poñía inxeccións baixo a pel e tamén baixo o músculo», recuerda.

Para Ballesteros, «o fotógrafo», como todo el mundo lo conoce en Vedra, la palabra fotoperiodista le resulta lejana, pero conociendo su sus anécdotas le va como anillo al dedo, ya que al preguntarle sobre la imagen más difícil o la anécdota que más recuerda se retrotrae a la visita que en su día hicieron los reyes Don Juan Carlos y Doña Sofía a Vedra. «Eu andaba sempre por aí sacando fotos, e cando chegaron funme metendo e metendo, e conseguín facerlle unha foto aos reis mentres fuxía de Gutiérrez Mellado, que me dicía, ¡recluta, recluta, póngase firmes!».

Quizá la historia no sea tal cual, pero lo cierto es que la instantánea de los monarcas paseando por Vedra y con Gutiérrez Mellado con cara de pocos amigos es una de las fotografías de Ballesteros que ha sobrevivido y que forma parte de la exposición que Raiceiros ha organizado con motivo del centenario del autor.

Sus imágenes están repartidas por el mundo, especialmente por Argentina, ya que durante muchos años enviaba fotos de familiares, propiedades y paisajes de Vedra a sus vecinos del otro lado del Atlántico, que así aliviaban su morriña y tenían cuenta de sus propiedades gracias a sus imágenes. «Puiden facer moitos, cartos con esas fotos, porque a xente me dicía que cobraba moi pouco», narra con el típico gesto de encogerse los hombros que denota cierta despreocupación.

La única pega de la historia de Luis Ballesteros es que hace aproximadamente cuarenta años, cuando traspasó la cantina en la siempre tenía lista una inmaculada sábana blanca que utilizaba como fondo para las fotografías de pasaporte y DNI, buena parte de sus negativos y fotos acabaron en el cubo de la basura. Por eso, Raiceiros ha acudido al archivo que conserva su ahijada Carmen Cutrín. Ella y varias personas más han intervenido en el documental de Raiceiros en el que relatan cómo trabajaba Ballesteros y la relación que tenía con su familia y su oficio.

La proyección del documental reunió el día de su centenario a numerosos vecinos. Entre ellos, el ex alcalde Odón Cobas, que relató como el homenajeado le enseñó a escribir a máquina; y el actual, Carlos Martínez, que cada día se lo encuentra paseando siempre de buen humor.